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Durmiendo sobre el pupitre

11 Feb

En el transcurso de una conversación sobre mi último artículo, alguien me ha mostrado una foto. En ella se ve a dos adolescentes durmiendo plácidamente sobre sus pupitres en un aula de secundaria. Uno de ellos se cubre la cabeza con una capucha para conseguir un mejor aislamiento. No quiere que el ruido de la clase rompa la tranquilidad de su sueño. Tengo constancia de que la profesora de esos chicos es una magnifica profesional que se deja el alma en el trabajo.

¿Cómo ignorar estos hechos? ¿Cómo no comprender a esta profesora que se encuentra con el espectáculo bochornoso de estos alumnos que desprecian tan ostensiblemente su presencia y su trabajo? ¿Cómo no tener en cuenta el pésimo ejemplo que estos descarados durmientes ofrecen al resto de compañeros ?

El problema se complica (desde ahora estoy solo suponiendo) cuando se les dice que se hablará con sus padres y responden, adornándose con una sonrisa sarcástica, que les da exactamente igual. Bien sea porque a sus padres no les importa lo que hacen, bien porque esperan incluso contar con ellos como abogados defensores.

Qué decir cuando, en el fondo de esa actitud intolerable y de esa postración física se encuentra un problema de drogas o de alcohol o una vida nocturna que hace imposible la mínima concentración y el mínimo esfuerzo.

Sé que la situación se complica aún más, si cabe, si no podemos decirles, como sucedía hace años, que si estudian tendrán un trabajo estupendo y seguro, un sueldo magnifico y un futuro prometedor con el que poder soñar.

Y se agrava aún más, cuando ninguno de los miembros del grupo al que pertenecen estos soñadores de pupitre está dispuesto a despertarlos y afearles su conducta. Al contrario, les apoyarán en la grosería persistente, en la chulería descarada y en la desafección al estudio,. “Pudiendo no esforzarnos, ¿por qué habríamos de hacerlo?”, piensan. Cuando uno de ellos flaquea en el mal comportamiento, otro le alienta; cuando a uno se le acaban las iniciativas impertinentes, otro le brinda nuevas sugerencias.

Y se sigue complicando la situación cuando esos jóvenes ven que personas sin estudios, unas muy cercanas y otras alejadas de su vida pero muy presentes por los medios, viven lujosamente sin esforzarse lo más mínimo. O cuando oyen que políticos electos se enriquecen súbitamente con la corrupción más desvergonzada.

Podría seguir. Hay muchas más dificultades en las que no me puedo detener. El catálogo sería infinito. Ya se sabe, además, que bastan dos “objetores” y, a veces, uno solo, para reventar la vida de un aula.

Ahí está el reto. Ahí está la interpelación a la acción docente. ¿Qué hacer? Voy a plantear lo que a mi juicio son malas formas de reaccionar y luego a proponer las que veo convenientes.

Una forma negativa de reaccionar es lamentarse, desesperarse, maldecir la profesión o el momento en que nos ha tocado ejercerla. “Porque antes esto no pasaba”, se dice. Esa reacción nos lleva al desaliento, al inmovilismo y a la desesperación. Darse cabezazos contra la pared no abre ninguna puerta y acaba dañando la cabeza. Arremeter contra la sociedad, el sistema educativo, las familias y los alumnos conduce a la amargura, la irritación y el fatalismo. Cuando aparece una epidemia desconocida, los malos médicos lamentan la situación y maldicen su suerte. Quieren trabajar solo con los sanos. Los buenos médicos se sienten interpelados y estimulados a intensificar el trabajo. Eso sí, deben contar con los medios, las condiciones y los estímulos institucionales para poder hacerlo.

Otra forma indeseable de reaccionar es expulsarlos del centro. Obrar así sería como si al enfermo más grave del Hospital, al que tiene más problemas para respirar, le dijéramos que tiene que irse de allí porque molesta, que se vaya para su casa y que se cure allí solito.

Una tercera forma negativa de actuar es convertir la piel en un corcho y volverse insensible. Conseguir que nada importe salvo cobrar el sueldo a fin de mes. Si quieren dormir, que duerman. Si no quieren estudiar que no estudien. Allá ellos. Ya son mayorcitos.

¿Qué creo que se debería hacer en estos casos?

En primer lugar hay que armarse de paciencia y esperanza. De una paciencia casi infinita. Porque cuesta ver ese espectáculo cuando te has pasado el fin de semana buscando ejercicios motivadores, cuando has pensado en estrategias de participación sugerentes y te has esforzado al máximo en planificar bien la clase. Una y otra vez y otra vez.

En segundo lugar habría que hablar con ellos y tratar de explorar qué es lo que hay en el fondo de esas actitudes displicentes y de esa desmotivación absoluta. Hay que diagnosticar bien cada caso. Ninguno es igual que otro. El mal diagnóstico lleva a intervenciones inútiles o contraproducentes.

En tercer lugar, habría que hablar con las familias para ver qué explicación dan a esos comportamientos inadmisibles, qué es lo que hacen ellos en la casa y qué forma tienen de ayudar a que en el aula trabajen de forma conveniente y comportarse de manera respetuosa.

En cuarto lugar, creo que sería bueno no permanecer solos ante el problema. Sería necesario implicar en él al resto de los colegas del curso. Y del claustro ¿Qué les pasa a ellos en esos casos, cómo lo afrontan, qué les da resultado y qué no? Muchos de estos problemas se afrontan en solitario y se viven desde la más absoluta impotencia, dejando un poso de desaliento y una sensación de fracaso demoledora.

En quinto lugar habría que tratar de ofrecer una alternativa motivadora (dentro y fuera del aula) para que ellos pudieran reaccionar ante el nuevo estímulo. Ver en qué son buenos y procurar que puedan mostrarlo, felicitarles por algún pequeño éxito para que se estimulen, buscar un filón de su personalidad al que se pueda llegar eficazmente. En cualquier caso hay que perseverar, ser persistentes. Dice Daniel Pennac en su hermoso libro “Mal de escuela”: “A mi me salvaron la vida tres profesores que tenían una característica común: nunca soltaban a su presa”.

En sexto lugar sería estupendo trabajar con los líderes de la clase (si son alumnos comprometidos con el estudio) para que contrarresten la influencia perniciosa de otros compañeros. Es muy potente la influencia de los pares.

En séptimo lugar, habría que pedir ayuda al Departamento de Orientación del Instituto ya que en él trabajan personas especializadas en la ayuda psicopedagógica a los docentes, a los alumnos y a las familias.

En octavo lugar hay que conseguir el respaldo de la dirección y de la inspección que han de ser sensibles a los problemas y a las dificultades que encuentran los profesores en las aulas. No es igual la actuación de un director que se muestra comprometido que la de otro que está absorbido por la burocracia.

En noveno lugar, habría que revisar lo que va sucediendo con las diferentes intervenciones. Porque no siempre se obtiene lo que se desea conseguir en los plazos deseados. Y hay que preguntarse por qué. Las pretensiones de la acción pueden ser lógicas y respetables, pero no siempre tienen el efecto deseado.

En décimo lugar, no debemos olvidar que no somos omnipotentes. Podemos toparnos con el fracaso. Algunos enfermos se les mueren a los médicos. Porque la ciencia no lo puede todo, porque cometen errores o porque el paciente no quiere curarse. Hay que aprender humildad.

43 thoughts on “Durmiendo sobre el pupitre

  1. Hola a todos.

    Me llamo José Antonio y tengo 15 años. Y soy uno de los que se echa una siesta en el colegio. La mesa no es el mejor lugar, pero no puedo escoger.

    No desprecio el trabajo de mis profesores, lo hacen lo mejor que saben y pueden. No pretendo ser ningún tipo de ejemplo para mis compañeros. Cada uno que haga lo que quiera. Yo quiero dormir.

    No me drogo ni tomo alcohol, y menos tengo vida nocturna. No soy tan tonto, y, además, para eso hace falta dinero y yo no lo tengo, ni mis padres, y ladrón no soy. Solo quiero dormir. Duermo en mi mesa del colegio porque ahí es donde estoy obligado a estar.

    Mi pregunta la planteas tú, Miguel Ángel, ¿para qué?, ¿por qué tengo que estudiar? No me fijo en las personas sin estudios, sino en las que los tienen. No pretendo ni un trabajo estupendo ni un sueldo magnífico. Solo un trabajo y un sueldo que me permita vivir de manera sencilla, pudiendo cubrir las necesidades básicas de hoy en día. Un futuro. ¿Qué futuro me ofrecéis? ¿30 años de escuela, para luego tener que partirme la cara con mis compañeros para ver quién sigue echando carbón a la máquina para que siga arrastrando el vagón dorado?

    No es culpa de mis padres. Ellos se esfuerzan y me han educado en el respeto a las personas. Pero no puedo respetar sus formas de vida.

    Vivimos en un mundo hipócrita y cínico. Dice constantemente Susana Díaz.: “Me da igual, en la cabeza o en la cola. YO, donde me ponga la gente.” MENTIRA.

    Dice Pablo Iglesias: “YO si la gente no me quiere, me voy” ¿Ya no estamos con vocación de servicio para las mayorías que más lo necesitan? Lo mismo o parecido para Íñigo Errejón. ¿Qué le pasa a la gente cuando toca algo de poder? ¿Se vuelve todavía más egoísta o individualista de lo que habitualmente somos? ¿Dónde queda la negociación y el diálogo, la democracia y sus valores?

    A los que gobiernan actualmente, a los besa pies de Trump, a esos hay que darles de comer a parte.

    A los bancos. A sus mejores clientes. ¿Qué es un paraíso fiscal? ¿Por qué existen y quienes permiten que sigan existiendo? Quizás los que han tenido más y mejor colegio, nuestros ministros de economía (buenos actores) por aquello de la relación con el dinero, que es lo más importante del mundo mundial, mucho más que las personas, sean los más indicados para responder.

    Yo no quiero molestar a nadie. No os sintáis en la obligación de salvarme. Solo quiero echar una siestecita, a ver si, con un poquito de suerte, no me despierto o, en caso de hacerlo, comprobar que se ha reflexionado y hemos cambiado el rumbo. ¡SUEÑOS!

    ¿Hay docentes leyendo? ¿Por qué tengo que estudiar?

    • Querido José Antonio:
      Hay casi 13.000 comentarios en este blog. Pocos más lúcidos, más sensatos y más interpelantes que el tuyo.Gracias por escribir y gracias haber leído el artículo.
      Me ha parecido tan interesante que, en algunos momentos pensé que era un adulto quien escribís suplantando la personalidad de un adolescente de 15 años. Sea como sea yo contesto a los planteamientos que haces, seas quien seas.
      Pues yo te diría que tienes que estudiar para poder dar una respuesta rigurosa y ética a TODAS LAS PREGUNTAS QUE PLANTEAS. Para eso se debería estudiar: para entender lo que pasa en el mundo, para saber por qué pasa y para comprometerse a que sea mejor. Esa es la finalidad del estudio: aprender a PENSAR y aprender a CONVIVIR. Otra cosa es que las instituciones escolares y los profesores y profesoras sepamos hacerlo.
      Hay también investigaciones que demuestran de forma palmaria que cuando se tiene estudios hay muchas más posibilidades de situarse mejor en el mundo del trabajo.
      Un pedagogo alemán llamado Helmut Von Hentig escribió un pequeño e interesante libro titulado “Por qué tengo que ir a la escuela?”. Contiene 26 cartas que le escribe a su sobrino en las que le explica esas razones por las que tú preguntas.El chico había preguntado lo que tu preguntas en este comentario. Recuerdo que en la última carta le dice que también depende de él que la escuela a la que va sea mejor. Porque la escuela (o el instituto o la universidad) serán mejores no solo porque haya mejores profesores sino también porque haya mejores alumnos.
      Yo siento mucho que, cuando estás en el aula, te apetezca más dormir que escuchar, participar y trabajar. Eso demuestra que muchas cosas que hacemos en la escuela carecen de interés para ti. Es una pena. Porque aprender es apasionante. Si lo que se enseña merece la pena ser aprendido, si se sabe enseñar y si se ama el conocimiento y a las personas que lo comparten.
      Tú no eres de los estudiantes que describo en el artículo. Sé que duermen porque desprecian a los que enseñan.LO tuyo es otra cosa. Pero también me preocupa.
      No hay que dormir para que, cuando se despierte,todo sea mejor. Hay que estar despierto para que sea mejor. Hay que ayudar a los profesores y a los compañeros haciendo preguntas, pidiendo mejores métodos, mejores evaluaciones, mejores relaciones.
      Yo te brindo un lema que a mi me ha ayudado mucho en la vida: QUE MI INSTITUTO SEA MEJOR PORQUE YO ESTOY EN EL. Y creo que durmiendo no se hará mejor.
      Cómo no decirte que comparto tus preocupaciones: la injusticia del mundo, las mentiras y la corrupción de los políticos, la avaricia de los bancos… Pero no tienes que olvidar que a los políticos los elegimos los ciudadanos… ¿Por qué elegimos a los más corruptos?
      Y sé que estás allí porque es obligatorio. Dice Ken Bain que cuando los buenos profesores dan clase es como si un amigo invitase a sus amigos a cenar y no como si un alguacil sena en un banquillo a un acusado. ¿No te gusta estar en la cena con los amigos? Pero, claro, ¡si es como estar en el banquillo, lo lógico es que te vayas o que te duermas.
      YO TE INVITO A QUE VAYAS A LA CENA.
      Un gran abrazo.
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      • ME QUEDO CON LAS SIGUIENTE IDEAS:
        – Esa es la finalidad del estudio: aprender a PENSAR y aprender a CONVIVIR…
        – QUE MI INSTITUTO SEA MEJOR PORQUE YO ESTOY EN EL…
        Espero transformarlas en acción

        • Querida Gabriela:
          AMÉN.
          No sabes cuánto me alegra que alguna idea aterrice no soleo la mente sino que mueva el corazón para generar sentimientos y actitudes positivas. No se puede esperar más de la escritura.
          Muchos besos.
          Muchas gracias.
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    • Coincido contigo, José Antonio, en que no está mal dormir en clase. Lo que pasa es que no es de buena educación. Y siempre y cuando sea justificable. Por ejemplo que hayas estado toda la noche trabajando en una panadería o leyendo “El Capital”, de Carl Marx……

      Si es por las razones que expones, estoy en desacuerdo con ellas, entre otros, por los siguientes motivos:

      1.- Es una postura egoista pensar que otro u otros tienen la obligación de proporcionarte un puesto de trabajo. No sé en que fundamentas tus asperaciones. ¿Y por qué no te planteas que tal vez tú tengas la obligación de crear esos puestos de trabajo para otros?. Luego, eres un egoista.

      2.- Ocupas un lugar público, pagado por todos, luego si duermes en clase estás cometiendo el delito o falta de malversación de recursos públicos.

      Que tengas un buen día.

  2. Hola:
    Mi nombre es María. Tras leer este interesante artículo y, después, pararme a leer éste comentario tan rico en contenido, ha surgido en mí la necesidad de comentar. Son tantos los aspectos importantes que se han comentado que no sé muy bien por donde empezar a aportar mi visión. Sobre todo lo que sí veo, que engloba a todo este problema, son a adolescentes que no se sienten atraídos por el sistema educativo actual. Lo que debemos de añadirle que la situación económica y social de España tampoco es que favorezca mucho a la motivación y al optimismo de estas futuras personas adultas. Con la falta de atención a las clases que muestra el gesto concreto de Jose Antonio y, en general, el que has comentado Miguel Ángel en el artículo me ha hecho mucho en qué pensar. Recuerdo que durante mi trayectoria por la ESO sí que he tenido compañeros y compañeras que han decidido dormir en clase y que, incluso, algunos profesores se lo han permitido. ¡Y no era una clase de relación! Y tras muchos años, por lo que veo, aún sigue sucediendo. Es triste para mí, que, supuestamente después de la creación de una nueva ley en educación se siga repitiendo. Ley que estoy totalmente en desacuerdo en ella por muchos motivos. Pero ese sería otro tema de discusión.
    Como Educadora Social sí que creo que la incorporación de un educador o educadora social en un centro educativo sería muy positivo para el centro. Es decir, favorecería a la convivencia escolar y todas las relaciones interpersonales que se producen dentro de un centro educativo. Además, de que los adolescentes tendrían una figura profesional donde apoyarse, buscar respaldo y ayuda ante situaciones que no se encuentran cómodas con ellas. Lo que también he vivido han sido situaciones de compañeros y compañeras que dentro del propio centro no han encontrado respaldo profesional en situaciones que no tenían nada que ver con las asignaturas propias que se dan en el instituto. Considero que se nos escapa la concepción de que cualquier centro educativo no es solo un lugar dónde los niños y niñas acuden de forma obligatoria (hasta cierta edad) para aprender. Además, es una comunidad de convivencia dónde es normal que sucedan problemas pero les buscamos solución en la misma comunidad educativa. Generar empatía entre los adolescentes, el que se interesen por temas, en que tengan aspiraciones en la vida… Seguro que Jose Antonio (y otros que están en esa misma situación) tienen sueños, aspiraciones…. Y yo me pregunto: ¿algún profesional del centro se habrá interesado por ellos? ¿habrá mostrado interés por esa misma persona? ¿por conocer a la persona que está educando? Lo dejo para reflexionar…
    Para terminar quiero aportar que no se nos tiene que olvidar que para enseñar a los demás, tenemos que también conocerlos y aprender de ellos y con ellos. En general, acercarnos a ellos, y no obviar estas situaciones. Algo tan sencillo y básico que pocas veces he visto hacerlo durante mi experiencia como alumna en mi enseñanza obligatoria.
    Gracias pro escribir este artículo.
    Saludos, María.

    • Querida María:
      Gracias a ti. Hay muchas ideas interesantes en tu comentario. Y veo que muchas de ellas provienen de tu experiencia como alumna.Me parece muy bien que la reflexión se encamine a las exigencias que se tienen que hacer a la institución y a los profesionales.Es fácil comprobar que los mismos alumnos van bien con unos docentes y mal con otros. Resulta decvisivo,a mi juicio,la necesidad de conocerlos,de dialogaron ellos y de quererlos.
      Besos y gracias.
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  3. Es más que evidente que lo que falla es todo el sistema, no hay que echar culpas a nadie, no hay que salvar a nadie (como dice José Antonio). El comentario de este chico de 15 años es terrible y , al mismo tiempo, revelador : ” Cada uno que haga lo que quiera. Yo quiero dormir,” No quiere dormir porque sea un “golfo” y “pase” de la escuela, al contrario, quiere olvidarse de una realidad que no le sirve para nada, ¡qué pena!
    Miguel Ángel el loable decálogo de buenas intenciones seguramente se pierda al navegar en un sistema que está caduco y obsoleto. No hay revolución, todo es maquillaje.
    Por suerte aún hay esperanza, hay cambios estructurales, casi “ilegales” que se están produciendo en las aulas, ¡ojalá estos “nuevos modelos” no se derriben y se consideren para retomar nuevas maneras de Educar y den un poco de luz a jóvenes como José Antonio, !ánimo chaval!

    • Estimado Miguel:
      Hay una parte de tu comentario que puedo compartir: el referido a la necesidad de una revolución educativa. Pero no se puede esperar a que se produzca para actuar. No se puede esperara que TODO cambie para que ALGO cambie.
      El decálogo que propongo no es de buenas intenciones sino de estrategias de carácter práctico.No se trata de especular sino de hacer.
      Claro que hay experiencias innovadoras extraordinarias.Más delas que pensamos.
      Saludos y gracias.
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  4. Buenas tardes Miguel!! qué gran artículo y que comentario estremecedor el de José Antonio, creo que hay que mirar a cada niño para saber verlos, escucharlos para poder iorlos y conocerlos para poder acompañarlos. Cada caso es diferente tengo un alumno de sexto grado que lleva una vida muy triste su papa preso, su mama se prostituye y el (mi pequeño Juan) duerme en cualquier lado, a la mañana tiene sueño, llega a la escuela, se duerme un ratito luego se despierta , desayuna y comienza con la actividad programada.
    Busque ayuda de todos los sectores, familia, directivos, trabajadora social… yo le brindo todo lo que puedo y nos damos cariño mutuamente. Hay cosas que nadie nos enseña y como podemos vamos aprendiendo con humildad. No voy a soltar mi presa… un cariño para vos y tu familia desde Argentina.

    • Querida Marisa:
      No hay dos casos iguales. Claro que no. LO que cuentas de tu Juan tiene muy poco que ver con los dos protagonistas de mi artículo.
      Por eso aconsejo estudiar caso por caso.
      Haces bien.Tus alumnos te lo agradecerán.No los abandones nunca.
      Besos y gracias.
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  5. El decir que esas cosas pasan en la escuela, es cierto y, otras muchas, pero que llevan a las mismas conclusiones. ¿ Para qué voy a estudiar si tal y cual se han quemado las cejas estudiando y ahora no encuentran trabajo? Y mira ese otro que no ha dado golpe y ahora gana un buen sueldo haciendo esto y lo otro. Estas argumentaciones seguro que todos los que se dedican a la educación las han oído un montón de veces.
    Es impresionante la carta de ese adolescente, que si es cierto que duerme en el aula, desde luego que está muy despierto a la vida.
    Para mí, lo triste de esos adolescentes descorazonados y del escritor de la carta, es ver el aprendizaje como único modo de alcanzar un buen sueldo, si no se da esa premisa no tiene importancia la enseñanza. ¡Qué triste! Miguel Ángel, creo, lo aclara muy bien: el aprendizaje, la educación, la adquisición de un juicio crítico, se aprende, no cae de las nubes. Eso, independientemente del dinero que se gane, tiene un valor y todo eso,
    en gran medida, se adquiere en las aulas.
    Personalmente cuando veo lo que pasa en nuestra España me da la impresión que el lugar de la siesta eran las aulas.
    Saludos a todos y gracias Miguel Ángel por tus artículos que hacen reflexionar.

    • Querido Joaquín:
      A veces,tú mandas el artículo pero hasta que no entre un “administrador” no se ve en el blog. Puedes haberlo enviado bien y no ser leído inmediatamente. Son las servidumbres del blog.
      Es cierto que la consideración de que el aprendizaje solo merece la pena por su valor instrumental (nos vale para conseguir un trabajo, un sueldo, un puesto…es muy limitada y frustrante.
      Un abrazo y gracias por tu fidelidad.
      MAS

  6. Hay un factor importante que no se ha tenido en cuenta y lo quiero aportar…

    En Argentina los jovenes pasan muchas horas en sus momentos de descanzo navegando e interactuando con la computadora, o bien usando su celular hasta altas horas de la noche ( haciendose las dos o tres de la mañana). Un estudio sobre el uso de este último habla de unas 5 horas como valor medio conexión por día con aproximadamente 85 interacciones diferentes asociadas a la internet movil; con un uso compulsivo tanto de juegos electrónicos, como de distintas interconexiones vía chats, como whatsApp, Facebook u otras redes sociales, proliferando el intercambio de vídeos o imágenes .
    Si pensamos que un joven tiene que tener un promedio de 8 a 10 horas de sueño reparador…es simple… las cuantas no cierran.

  7. José Antonio no creo que haya involucionado en su maduración en unos días. Porque si ha menguado en edad, no lo ha hecho en su mentalidad. Este tipo de comentario irónico y mordaz me suena…

    No por ello deja de ser interesante como le da la vuelta a la “tortilla” ´que tan hábilmente cuece Miguel Ángel. Adoptando una forma de razonar desde otro punto de vista nos ha hecho reflexionar a los demás y, por otro lado, exprimir, la entrada del profesor con un no menos interesante primer comentario.

    ¡Bravo por los dos!

    • Estimado Juan Carlos:
      Creo que es buena esa capacidad de meterse en la piel del otro. De meterse en su cabeza para buscar los argumentos y en el coraón para encontrar las actitudes que llevan a los comportamientos. Así podremos comprender lo que hacen y actuar de forma coherente.
      A mí me hizo pensar en que hay tantas variantes de durmientes como personas.Yo había descrito dos casos concretos y José Antonio me presentó otro muy diferente. Habrá otros alumnos que,sencillamente,se quedan dormidos.Conozco un niño que, si mete la cabeza debajo de un armario para buscar una pelota, allí se queda dormido… Por eso decía, en un punto de mi decálogo, que hay que hablar con cada uno.
      Además del estilo irónico a mí me ayudó ver el correo. El recuerdo, como tú dices, fue estupendo.
      Un abrazo y muchas gracias.
      MAS

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  9. Estimado Sr. Guerra,

    En mi opinión, potenciaría toda la energía en el lugar quinto de los que expones. Más aún buscando sus debilidades, sus flancos flacos, no para atacarle, sino para hacerle reaccionar. Todos los seres humanos tenemos debilidades.

    Tengan un buen día.

    • Estimado Quintiliano:
      El punto 5, en efecto, tiene unas dimensiones ilimitadas. Se trataría de poner en marcha las estrategias necesarias para que a esos durmientes (me ha parecido certero el argumento que le haces a José Antonio sobre la responsabilidad del despilfarro) les interesa más la propuesta del aprendizaje que la comodidad del sueño.
      Y alguna vez me tendrás que explicar por qué le has dado más presencia a mi segundo apellido que al primero. Si lo tienes a bien.
      Gracias por tus aportaciones.
      Saludos cordiales.
      MAS

  10. Respecto del segundo apellido, Sr. Guerra, es solo un intento de hacer justicia y reconocer a quien más tuvo que ver en tu nacimiento y crianza. Como ocurría con las madres de la época en que naciste. No hay otro motivo. Si no te parece bien, entonces te llamo Sr. Santos, aunque sería un poco menos justo.

    Tenga un buen día.

    • Estimado Quintiliano:
      Está bien planteado. Más que respetable.
      No. No lo cambies. Yo también me sumo a ese homenaje. Es de justicia, sí.
      Saludos cordiales.
      MAS

  11. ¡Lo que me faltaba por oír! ¡Ahora soy un delincuente, un egoísta y un maleducado!

    Toda persona que inició algún cambio social, fue en su momento considerado un maleducado y un fuera de la ley. Sobre todo, que les pregunten a las mujeres o a los negros. O, por qué no, a nosotros los adolescentes.

    Todos, ningún, siempre, nunca. Si excluimos cuatro cosas, lo demás no responde cien por cien a esas manifestaciones. Es una forma de redondear. Dicho lo cual, pienso que los delincuentes más peligrosos están tomando decisiones que nos atañen. Y están libres y a lo suyo.

    Me río por no llorar. Yo no quiero líos. Al que le va este tipo de marcha es a mi padre. Con mi comentario (defensivo, pues me sentí tocado por la cabezadita, pero no bien calificado) no pretendía provocar que centrarais vuestras palabras en mi persona, sino en el colegio en el que estoy, en los contenidos que me enseñáis y, sobre todo, que os preguntarais todos los días cuál es vuestra principal función.

    Como me explico fatal, y tampoco tengo muchas ganas de romperme la cabeza, os dejo con las palabras que mejor expresan lo que quiero decir. Por lo menos, son las cosas como yo las siento.

    “Personalmente cuando veo lo que pasa en nuestra España me da la impresión que el lugar de la siesta eran las aulas.” (Joaquín Álvarez, en este blog).

    He de decir que algún cabroncete tiró de móvil y me pilló así. Nada, un ratito, y parece otra cosa. Contaros que no soy el único que se duerme de aburrimiento, pues me pierdo. Pero los hay dormidos con los ojos abiertos, disimulando y fingiendo interés, pero se enteran, comprenden lo mismo que yo. No me gusta ni mentir ni que me mientan. Quiero mejorar mi clase, pero mi poder es muy pequeño. Todos y todas quieren complacer a los mayores, hacer lo que te mandan, aunque no entiendas nada. Así era yo hasta hace bien poco. Fui aguantando, fiándome del que ya lo entenderé, pero cada vez iba a peor. ¿Os imagináis qué pasaría si todos y todas hiciésemos una semana de siesta, de huelga de cabezas caídas? ¿NOS TENDRÍAN ALGO EN CUENTA ENTONCES?

    “Para eso se debería estudiar: para entender lo que pasa en el mundo, para saber por qué pasa y para comprometerse a que sea mejor. Esa es la finalidad del estudio: aprender a PENSAR y aprender a CONVIVIR. Otra cosa es que las instituciones escolares y los profesores y profesoras sepamos hacerlo.”

    “Pero, claro, ¡si es como estar en el banquillo, lo lógico es que te vayas o que te duermas.”

    He de decir que no siento lo mismo en todas las clases. Con María, mi profe de mates, procuro estar bien despierto. A ella no me gustaría defraudarla, no quiero que piense que soy un burro. Creo que a ella le importa si aprendo. Con ella sí cenaría.

    “Eso demuestra que muchas cosas que hacemos en la escuela CARECEN DE INTERÉS PARA TI. Es una pena. Porque aprender es apasionante. SI LO QUE SE ENSEÑA MERECE LA PENA SER APRENDIDO, si se sabe enseñar y si se ama el conocimiento y a las personas que lo comparten.”

    “El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo. En la escuela son OBLIGATORIAS las clases de IMPOTENCIA, AMNESIA Y RESIGNACIÓN”. (Eduardo Galeano). ¿Para pensar eh?

    “Lo memorístico, lo repetitivo, lo mecánico, lo monótono… no resulta nunca fascinante. Lo significativo, lo sorprendente, lo novedoso, lo creativo, sí.” (Salvador Rodríguez).

    Un saludo a todos.

    • Estimado José Antonio:
      Tú lo dices. Con María, sí.Con otros no. Es decir, que es posible, que es incluso fácil. Cuando la relación es recíprocamente buena. A ella le importa que aprendas y a ti te importa no defraudarla.¿Por qué no es con todos y con todas así?
      Y ves que las clases de María invalidarían el planteamiento de Galeano. Porque esas clases sí merecen la pena. Porque merece la pena.
      Claro que tú puedes hacer mejorar las clases.No importa que seas tú solo. Eso ya es mucho en general.Y lo es todo para ti.
      Piensa también en la responsabilidad de dilapidar un dinero público que se podría dedicar a otra cosa o otras personas.
      Un abrazo. Y a despertar.
      PD: Savater tiene un libro que se titula Despierta y lee. También se podría haber titulado Lee y despierta. Porque el que lee y aprende entiende mejor la vida.

    • Ven Ustedes, Sras. y Sres.

      Se acaba de demostrar la teoría del punto 5 del niño durmiente del Sr. Guerra.
      El niño durmiente ha reaccionado, se siente aludido, me dedica el primer párrafo, pero como le ha dado un poco de rabia ni me nombra. Enhorabuena por el aprendizaje, niño durmiente, José Antonio. El niño durmiente ante la rabia estará al menos unos días despierto en clase. Enhorabuena por su teoría del punto 5, Sr. Guerra.

      Una mez más se demuestra que la práctica del método puede ir implícita en la teoría del mismo. Creo.

      Tengan un buen día.

  12. OLA!
    Desde su horijen leo este vloj , i asta a veces e interbenio – si bien de una forma “eteredosa”- : hai hestan mys teztimonio ovgetibaos.
    Mushas grazias “gose hantonio” – o kien zeas- x tu comtribusió.
    Ay, la bertiente de la zosiolojia de la heducasión!
    Perdón x las fartas de hortojrafia
    er puto kascha no me dega puvliká
    * Dego a continuasió un komentario en este caso “no tan eterodoso” ke publike aki
    LUIS EUGENIO UTRILLA Dices:
    17 octubre, 2011 at 00:58
    LA POLÍTICA Y LAS MATEMÁTICAS:
    Señora, a mí siempre se me dieron mal las matemáticas: ¡“qué se le va a hacer: uno no es perfecto” ¡ ¡Cuánto he padecido a causa de este mal sobrevenido! Jamás pensé ser Einstein, solo aprender esa era mi única meta para poder seguir el camino. Lamento que, de algún modo, por este y otros tristes hechos, no contabilicé como un funcionario más del cuerpo de maestros del sistema educativo.
    Quién sabe si a lo mejor, la travesía por la Ítaca personal, me ha deparado otras posibilidades que, salvo la tranquilidad del sueldo, que no es poca, oiga, jamás hubiera podido realizar.
    Pero ayer, como hoy, a todos se nos sigue etiquetando con unos maniqueísmos muy útiles que ocultan la verdadera cuestión de fondo. Así pues, sin entrar en profundidades, que revelen como funciona este reduccionismo sintáctico no exento por tanto de frivolidad, – me temo que esta frase hecha, que no sé muy bien qué significa, la reitero con cierta frecuencia sin venir mucho o nada a cuento, pero es que los años no pasan en balde – encontramos, le decía, desde ciudadanos de izquierda y de derecha a jovencitos de ciencias y de letras. ¿Usted qué piensa? Me da a mí que se le dan bien las cuentas.
    Pues mire, creo, y a ningún dios pongo por testigo, que yo era una persona normal tanto en lo concerniente a los números como a las letras. Pero en un momento dado se me acusó institucionalmente que eso no era en modo alguno cierto: los distintos exámenes y los numerosos suspensos oficiales a lo largo de cada curso no engañan a nadie porque son una prueba incontestable y, por tanto, objetiva de que, a mí como a otros, algún hemisferio cerebral no nos funcionaba muy requetebién. Así que desde “ab initio”, de letras.
    Nunca entendí muy bien por qué ese mismo infante que era suspendido tras ardua adiestración anual fuera el mismo que escasamente dos meses más tarde en la mayoría de los casos solo y sin ayuda fuera el mismo que luego aprobaba.
    En definitiva, creo que siempre he sido un rebelde y que esto de las etiquetas, el sistema y otras gaitas lejos de amilanarme me azuzaba: nunca he tenido remedio. Con lo fácil que hubiera sido apartarnos, cual sexador de pollos, en el mismo instante que salíamos del útero materno tras una ligera apreciación de cómo íbamos a cerrar la fontanela.
    No hay listos ni tontos como se han encargado de hacernos ver: lo que sí le aseguro que existían era verdaderos militantes de esta doctrina, algunos de ellos verdaderos terroristas educativos. Ni siquiera lo mencione, pero dicen que “muchos docentes han llegado a la profesión por caminos tortuosos y con una preparación específica escasamente coherente y en nada eficaz para poder ejercerla de manera satisfactoria”.
    No sabe usted bien, amiga mía, cuánto daño y, cuánta vida han destrozado algunos de estos energúmenos. Discúlpeme que no adjetive también en femenino pero esta epístola como cualquier texto que servidor suscriba estará libre de miembras y del bombardeo indiscriminado de arrobitas que tan mona apariencia impregna un escrito al uso: en este sentido, ve usted, puedo ser tildado de todo menos de discriminador positivo. ¡Una verdadera lástima!
    Y es que, muy a nuestro pesar, es muy duro ir contra corriente.
    Pero, sabe?, uno luego se pone a escarbar en todos estos asuntos y aparecen ciertas vetas y entre los hallazgos se topa con sectas oscuras conformadas por una serie de sujetos que preconizan unas doctrinas con unos postulados muy desestabilizantes denominados sociólogos de la educación – o algo por el estilo – gente muy puñetera y rara que aporta que el sistema ya se encarga desde muy pronto de segregar y de que éste – el sistema, no se me duerma – está muy interesado, oiga, de que, en la medida de lo posible, los colonizados reproduzcan lo establecido. En fin, creo que el que comienza a dar cabezazos soy yo.
    Bueno, pues, todo esto venía a colación por mi cada vez mayor desconocimiento del hecho político: las putas matemáticas.
    Ha oído usted eso de que es mejor sumar y no restar, del federalismo asimétrico, de que en ciertos discursos el dicente muestra una muy interesada equidistancia. ¡Qué jaleo!
    A mí, como le signifiqué en cierta ocasión, me gusta la música en todos sus aspectos. En cierto momento, y tras una entusiasta exposición intraula, de cómo se formaban los acordes de tercera, la catedrática tras realizar un cierto paralelismo entre la lógica interna de estas dos disciplinas, me soltó la siguiente interrogación retórica: ¿usted debe ir muy bien en matemáticas, verdad? Lo dicho: para mear y no echar gota.
    A Miguel Ángel Santos Guerra
    Mi amigo y… maestro
    *En aquella época, el curriculum (Curso de Adaptación) para obtener la Licenciatura de Ciencias de la Educación aparecía una materia “Métodos estadísticos aplicados”.

    • Querido Luis Eugenio:
      ¿Y quién ha dicho que hay que ser siempre ortodoxos?
      Muchas gracias por las dos partes de tu intervención, tan distintas, tan parecidas.
      Saludos cordiales.
      MAS

  13. Como dice Miguel Ángel, hay muchos tipos de durmientes en las aulas, lo mismo que hay muchos tipos de alumnos y alumnas. Yo soy yo, y soy como soy. Hay personas muy diferentes y otras muy parecidas. Eso no lo sabemos hasta conocerlas. Pero actuamos por comodidad, operatividad o ignorancia, como si todos fuéramos iguales en todo. Juventud igual a…15 años igual a… Muchas veces acertaremos, pero otras tantas estaremos muy equivocados.

    Os dejo un ejemplo de mi “compañero” agricultor, futuro ingeniero agrónomo, o no, depende si consigue mantenerse despierto escuchando historias de romanos y de la Edad Media, pero muy poco de la sociedad en la que vive, en todos sus aspectos. (No sé si el saber ocupa lugar, pero estoy convencido que lleva su tiempo, y éste es el que es, hay que elegir cómo distribuirlo y en lo que es importante y motivante).

    “Quién no ha escuchado decir que las nuevas generaciones de jovenzuelos que suben dejan bastante que desear. Que si son unos pasotas, que si sólo piensan en divertirse… Pero lo cierto es que hay bastantes adolescentes que vienen pisando fuerte y que rompen con estos axiomas. Uno de ellos es Javier, un barcelonés de 15 años.”

    http://www.msn.com/es-es/dinero/empresa/el-%E2%80%98rey-del-tomate%E2%80%99-tiene-15-a%C3%B1os-y-es-de-barcelona/ar-AAmWFWu?li=AAltdRD&ocid=spartandhp

    • Querido José Antonio:
      Las generalizaciones son poco rigurosas y acaban siendo muy injustas. He dicho muchas veces ue hay dos tipos de alumnos en el sistema educativo: los inclasificables y los de difícil clasificación.
      Ese joven agricultor de 15 es un magnífico ejemplo de muchas actitudes interesantes
      Gracias por compartir su experiencia.
      Por eso aconsejo en el artículo hablar CON CADA UNO. Solo así se puede intervenir con sentido.
      Cordiales saludos.
      MAS

  14. El artículo es inquietante.
    ¿Por que duermen los alumnos en las aulas?
    – Están aburridos
    – Están cansados
    – Están indignados
    – Están enfermos
    Hay que saber por qué. De cualquier manera no es el aula, como sospecha Joaquín Álvarez, el lugar para dormir la siesta.
    Mala señal si así fuera.
    ¿Se les debe dejar dormir si así lo desean? Yo creo que no. Que habría que pedirles, al menos, compostura. Y no esa desfachatez.
    Hay que saber por qué y en el artículo se sugieren 10 ideas para poner en solución. A mí me parecen bien.
    Saludos.

    • Querida Marina:
      No. No creo que haya que dejarles dormir. En primer lugar porque lo que se haga en la clase sea de su interés y se sientan protagonistas haciéndolo.
      En segundo lugar, porque ese es un comportamiento inaceptable cuando se hace como un gesto de desprecio a quien imparte o guía o coordina la experiencia de aprendizaje.
      Otra cosa es que hay un problema de cansancio o de enfermedad. En ese caso, deberían irse a dormir a sus casas. Así por´tan descansar en condiciones.
      Besos y gracias.
      MAS

  15. Estoy con Miguel Ángel en que el primer comentario me parecía más de un adulto que de un chico de 15 años, y no porque al mostrarse durmiendo, me pareciera que su capacidad cognitiva no fuese capaz de escribir un artículo así, ni porque una persona que se echa a dormir en las clases sin atender ni escuchar a los profesores, aunque solo sea en un rato o ratillos, no adquiere expresión, vocabulario, riqueza semántica. La vida está llena de prejuicios, muchos de ellos injustos que te tocan vivir por haber nacido así o por tener unas características físicas o motrices determinadas. Desde hace 14 años he tenido que lidiar, como los toreros, con los prejuicios que tenían sobre mí y mis capacidades, solo por el mero hecho de llevar un par de muletas o un bastón.

    No nos confundamos Jose Antonio y no quieras darle la vuelta a la tortilla. Al colegio se va para estudiar, para aprender y para formarse, y no para dormir. Cuando un profesor está leyendo o estudiando o en un curso de formación, tú no lo ves. Y sencillamente no lo ves porque cada cosa tiene un momento y un escenario, y ese escenario no es el más propicio para ello, y si lo hace no creo que sea en el banco de los pasillos y con ruido. Por lo tanto, creo que tu nunca verás lo que has dicho. Sin embargo, tu si estás haciendo una cosa en el momento equivocado. No creo que esa actitud sea un buen ejemplo para los jóvenes, ni para tus hijos, ni para aquellos que demandamos más voluntad y trabajo al realizar las cosas.

    Yo le digo a los chicos como tu en mis charlas en los ies, que para perder el tiempo, mejor se queden en sus casas. Si quieres dormir, sigue durmiendo en tu cama, que seguro es más confortables que la mesa y la silla del instituto. Para contar chistes y reír gracias durante la clase, te puedes a ir a un teatro a ver un monólogo de mi ex-compañero de facultad Dani Rovira. Con esto, lo único que quiero hacerte ver es que el escenario de nuestras acciones varía según la intencionalidad que se le quiera dar al mensaje.

    Eres el claro ejemplo de que a la sociedad actual le hacen falta proponerse retos y metas que conseguir para ser mejores cada día, para superarse y ganar en autoestima y autonomía, para ser mejores personas y querer hacer deporte, para olvidarse que el tabaco, las drogas y el alcohol son sinónimos de diversión, para olvidarse de que tu puesto de trabajo del futuro te lo habrás ganado tú con tu formación y con tu esfuerzo, para pensar en que el mañana será mejor gracias a que tú y otros tantos como tú, queréis cambiar la situación en lugar de llorar y lamentarse de que la cosa está muy mal, de que los políticos chupan dinero, de que aquel o aquella lleva en el puesto 20 años y no hace nada. Decir todo esto es muy fácil pero, ¿y lo aburrida que es la vida? No es más apasionante, ¿sabes lo que significa apasionante o solo te suenan las palabras relacionadas con un estado pasivo del cuerpo humano? A menudo me pregunto cuando salgo de mis charlas, si los alumnos o alumnas que se han tirado buena parte de ella hablando eran conscientes de lo que le podía aportar el que hablaba. A diferencia de ellos, que apenas recordaran algo de la charla, yo si que guardo cosas y me pregunto como podré mejorar las mismas para captar la atención de esos alumnos y alumnas, la entonación, el cambio de la estructura de la charla, los contenidos de la misma, el lenguaje, y así podría seguir. Lo que te quiero decir con esto es que hay una diferencia entre dormir y estar atento a lo que una persona formada en la materia es capaz de comunicarte, entre estar callado o hablando, entre hablar de vez en cuando y no parar de hablar, entre dormir y dormir profundamente. Bueno entre estas dos acciones menos porque en la primera de ellas todavía te siguen molestando con la charla.

    Déjame darte un consejo, “para ir y perder el tiempo, y que encima te molesten, mejor te quedas en tu casa y así descansas más y mejor”. Un abrazo.

    • Querido Oscar:
      He visto que, al fin, has podido mandar el comentario, No sé lo que pasó con los primeros intentos.
      Gracias por tu comentario. Como está duplicada una parte, lo voy a cortar para dejar solamente una.
      La clase es para estudiar, compartir, dialogar, trabajar… No para dormir. Estoy de acuerdo.
      Lo que pasa es que eso que se trabaja (y el modo de hacerlo) debería ser interesante y motivador.
      Aprender es apasioanante, aunque a veces también costoso.
      Un abrazo
      MAS

      PD: Ya he visto tu vídeo en you tube. Magnífico. Ese un luchador. Enhorabuena.

  16. 1.- ¡Vaya fichaje que ha conseguido Miguel Ángel para el barrio de El Adarve y para todos nosotros! ¡De los de tres puntos!

    2.- Te declaro mi admiración por todos los valores que encarnas (no me llegaría el folio para escribirlos).

    3.- Tengo muchos defectos, pero el de mentir no. Te puedo asegurar que tengo 15 años, y hasta agosto no cumplo uno más.

    4.- Me encantan los comentarios que son generosos en palabras como el tuyo (con lo que supone que hay detrás para esa generosidad).

    5.- Una sola cosa quería contarte en mi defensa. Recuerda que tú también tuviste mi edad, que no siempre todo te gustó de la misma manera, o te interesó (por lo que fuera). Tuviste muchos profesores y profesoras, entrenadores en distintas categorías. Todos distintos, misma actividad.

    6.- Todos sabemos dónde nace la película. Hay un guion, una temática, unos papeles a representar. Hay una pizarra, se marca la jugada, pero ésta no sale siempre, yo diría que casi nunca como la hemos diseñado. No son lamentos, pero en el deporte como en la vida en general, hay diseño de jugadas e intereses que son contrapuestos a los nuestros. Quizás, y digo solo quizás, dormirse sea una jugada para hacer o provocar que otros se despierten. Tú dices que si se te duermen en tus charlas te preguntas qué pasa. Buscas cambios para mejorar. Demasiados profesionales llevan demasiado tiempo ejerciendo la tercera respuesta inaceptable que nos marca Miguel Ángel. Otros muchos ejercen la segunda, para esto que no vengan. Y es que la escuela no trata a todos con equidad desde su propio diseño en todas sus componentes. No está pensada para quienes más la necesitan, para quienes no tienen otro salvavidas.

    7.- Por último, volviendo al cine que tanto nos gusta a los jóvenes. Cine hay de muy distintos tipos, y en mi tiempo libre de obligaciones escolares, veo el que me interesa, motiva, apasiona.
    La escuela supone una película concreta. Voy y trato de verla con todas mis fuerzas, pero si, por lo que sea, me da sueño, me duermo. ¿Nunca te has dormido en el cine, o leyendo una novela concreta, o escuchando una conferencia de Miguel Ángel, en verano y por la tarde?
    Bueno, como sabrás, él ya avisa a los que se tengan que ir. Pero, además, el muy cabrito tiene otra técnica. Cada poco tiempo, lo tiene calculado por su experiencia, suelta un chiste o anécdota acorde al tema a tratar, y claro, el auditorio se ríe y espabila a los que se le estaban quedando rezagados. ¡No es listo ni nada el Dani Rovira de la educación! Maneja las bondades del humor a su favor.

    8.- Ojalá vinieses a Galicia, a mi colegio, a dar una de tus conferencias, yo seguro que no te iba a decepcionar. Aunque, por aquello de lo competitivo que te habrán enseñado a ser, el reto de superar a mi María lo perderías. Eres más alto, y no fallas de tres, pero María es de mates y sabe mucho de números y de pizarras, aparte de ser mucho más guapa que tú. En las distancias cortas siempre te gana. A mí me tiene ganado.

    Un fuerte abrazo a todos y a todas, familia de El adarve. Gracias Óscar. Mi tío vive en Denia, y él dice que es entrenador de baloncesto.

    • Querido José Antonio:
      ¿Cuál de los dos?le
      Los recursos literarios son siempre aprovechables para el aprendizaje.
      Meterse en la piel del otro nos podría venir muy bien a todos. Les decía a losprofes que asistían a una de mis congenias no hace mucho aquí en Málaga que esas actividades tenían un efecto secundario muy interesante en el que pocas veces se reparaba: vivir en la propia carne lo que viene los alumnos cada día.
      – Estar sentados en sillas incomodas mucho tiempo
      – No poder moverse
      – Estar callados
      – Escuchar o ver o hacer cosas que no despiertan interés alguno
      – Tener la sensación de aburrimiento
      – Callarse ante las discrepancias que inevitablemente surgen
      – No poder hablar con los compañeros
      – No poder entregarse al sueño
      Etc., etc.
      Ese ejercicio de instrospección en el otro es muy saludable. ¿Qué piensa? ¿Qué siente? ¿Qué quiere?
      Nos vendría muy bien y les vendría muy bien.
      Un abrazo.
      MAS

  17. Me parece que el artículo eatá muy b ien planteado. Describe la situación con claridad y luego plantea cómo NO se debe reaccionar ante esos hecho y cómo SÍ se puede (o se debe) hacer.
    Hay análisis y hay un planteamiento orientado a la práctica.
    Muy oportuno, muy claro y muy práctico.
    Saludos.

    • Querida Sandra:
      Muchas gracias por valoración positiva del artículo.
      Ojalá ayude a realizar intervenciones que beneficien a quien las toma y a aquellos para quienes se toman.
      Porque hay que tenerlos en cuenta a los dos.
      Besos y gracias.
      MAS

  18. Comprendo que la reacción de algunos profesores (incluso la mía lo es a veces) se la de mandar para sus casas a estos personajes que se dedican a dormir. Pedro cuando pienso en lo que gana, creo que sería una equivocación.
    Ellos hsta se alegran y quienes creemos que van a escarmentar en cabeza ajena los convierten en sus héroes.
    Otra cosa es que los padres tuviesen influencia y, al llegar a casa los hijos expulsados, interviniesen de forma rigurosa con los desaprensivos. Nadie lo garantiza.
    Un abrazo a todos. Especialmente a MAS.

    • Estimado Marcelino:
      Las reacciones irracionales tienen que ser controladas.Muchas veces se toman decisiones sin pensar si son las mejores, De hecho, en muchos centro se dice que las expulsiones tienen la misión de que escarmienten los alumnos y alumnas en cabeza ajena. PERO NUNCA SE COMPRUEBA SI HAN ESCARMENTADO O NO. Y si se hiciera se vería que frecuentemente no solo no han escarmentado sino que han elevado al infractor a la categoría de héroe y de envidiado.Son tópicos que sustentan muchos comportamientos docentes.
      Gracias por enviar un comentario.
      MAS

      • Maestro la primer lectura que hice de sus articulos fue la de la chica que espera el tren y la anteultima la del chico durmiendo ,y en mi opinion el problema primero es q cada vez hay menos padres q se interesen por la educacion de sus hijos , se preocupan a fin de año cuando reprueban, y segundo cada vez menos colegas que esteen esperando ansiosos el comienzo de clases para desplegar todo su arsenal de metodologia y estrategias de sus planificaciones, en mi opinion, un abrazo

        • Estimado Sereno Abel:
          Las dos causas de algunos problemas de la enseñanza que tú apuntas son tan importantes como certeras:

          – La pasión del docente: esta es una profesión que no se puede desempeñar convenientemente sin pasión. Tú lo describe muy bien: “estar esperando ansiosos el comienzo de las clases”. No es igual ir a la tarea maldiciendo la suerte y otra ir con el entusiasmo que debe suscitar esa maravillosa actividad.
          – La implicación de las familias: sin la colaboración de los padres y las madres todo resulta más difícil, por no decir imposible. No se puede remar en direcciones contrarias si se quiere que la barca avance.

          Gracias por visitar este blog que hacéis mejores los comentaristas.
          Un abrazo.
          MAS

    • Estimado Quintiliano:
      He borrado tu comentario del lugar al que lo enviaste en un primer momento. Supongo que ese sería tu deseo para que no apareciese duplicado.
      Saludos y gracias de nuevo.
      MAS

  19. Wow no puedo creer mis ojos, Mi marido que me dejó durante unos cinco años regresó a casa, rogando perdón, me dejó a mí ya mis hijos durante años, la parte dolorosa fue que siguió a mi mejor amigo, estaba tan roto Y perdió, pero entonces mi mamá me dijo acerca de la gran Baba ubeji que ayudan a la gente a traer amores y resolver problemas, no creía, dudé hasta que me refiero con Baba ubeji, me dijo que no se preocupe que mi marido va a volver Casa pidiendo perdón Estoy interesado en que espera el milagro que ocurra ayer por la mañana increíble mi marido regresó a casa pidiendo perdón ahora estamos juntos de nuevo, mis amigos si tiene algún problema que tiene que ser resuelto por favor no dude en Encontrarse con el gran ubeji Baba y sus problemas serán resueltos Estoy 100% seguro de que sus problemas serán resueltos si le gusta hablar con él y cumplir con él sólo un correo electrónico a: greatbabaubeji@gmail.com

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