Una escuela para la paz

13 Ago

Escribo desde la hermosa ciudad de Pereira (Colombia) donde participo con dos conferencias en el XVII Encuentro Nacional de Docentes Directivos de la Escuela Oficial Colombiana. Lo organiza ASODIC, una Asociación de Directivos que, atenta al momento crucial de pos-conflicto  (algunos prefieren hablar de pos-acuerdo) que vive el país, ha decidido con acierto que el tema central del evento sea “Una escuela para la paz”.

Hay que hacer un mundo en el que quepamos todos y todas, que no sea el jardín de recreo de una pocos a costa del dolor gratuito y de la muerte prematura de los demás.Éxito en este apasionante reto para Colombia. Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.

Todo el mundo sabe que el gobierno  colombiano está inmerso en un proceso de negociación con la guerrilla que, casi con toda seguridad, acabará con acuerdos definitivos para la abolición de la violencia armada. Mi aliento y mi aplauso. Hay que acabar con el horror. Recuerdo que, hace dos años estuve en la ciudad de Florencia (estado de Caquetá) donde me hablaron, todavía conmocionados, del secuestro de dos equipos de fútbol cuyos jóvenes jugadores aparecieron luego muertos disfrazados de guerrilleros, siendo declarado el hecho como un “falso positivo”. Aterrador. Los docentes cuentan atrocidades casi increíbles. Una directora me contó anoche durante la cena que su marido fue abatido con dieciocho disparos de los paramilitares. Dos hijos pequeños sin padre para siempre. Un infierno. En esta situación, todos acaban siendo víctimas del terror: los violentos que se envilecen, las víctimas que sufren y los testigos que aprenden miedo y dolor. De hecho, la escuela ha sido un testigo mudo del terror. El miedo ha tendido un manto de silencio sobre el conflicto, que no ha podido ser objeto de análisis en el curriculum. Qué decir de los niños y las niñas, atropellados por tanto odio, con los ojos inundados de imágenes horribles y los oídos llenos de historias de muerte.

El Gobierno, decía más arriba, está empeñado en cerrar las negociaciones de paz en las mesas de dialogo que se están celebrando en La Habana. Después de que se alcancen los acuerdos, que parecen inevitables, se celebrará un plebiscito sometiendo a la población el hecho y los contenidos de los acuerdos. No quiero ni pensar en que gane el no. Hay una encarnizada y poderosa  oposición a los acuerdos de paz encabezada por el anterior presidente Álvaro Uribe.

Recuerdo que hace años, cuando el presidente Zapatero inició, previa autorización del Congreso, la negociación con ETA, escribí un artículo que alguien amablemente le entregó, titulado “Adelante, señor Presidente”. Decía allí que ojalá pudiéramos contarle a nuestros hijos y nietos que lo que no consiguieron las armas lo había logrado la palabra, que lo que no se había alcanzado en el campo de batalla se había podido conseguir en la mesa de negociaciones. Decía también que nadie tiene más respeto a la víctimas que aquel que consigue hablar con los verdugos para que no haya ni una sola víctima más. Sin embargo, todos recuerdan las terribles críticas que la oposición dedicó al proceso de negociación que fue abortado por el atentado de Barajas.

Ya sé que se trata de casos distintos. Pero en todos estos procesos de negociación para alcanzar la paz, digo con el poeta: Malditas armas si no son las palabras. Por eso me parece que el momento que vive el país colombiano es de una extraordinaria importancia. Los docentes y los directivos van a tener un protagonismo decisivo en los tiempos de gestión del pos-conflicto (o del pos-acuerdo), en los tiempos de reconstrucción de la paz.

Decía que cada conflicto es diferente. Sus causas, su desarrollo y sus consecuencias. Y sé que el colombiano, que ya lleva desangrando el país más de medio siglo, es uno de los más complejos y virulentos del mundo.  Afortunadamente las conversaciones de La Habana están dando sus frutos y este Encuentro educativo al que asisto es un indicador de la esperanza de reconstruir la paz y acabar con tanto dolor, con tanto odio, con tantos muertos. El reto es formidable.

Sé que la negociación es verdaderamente intrincada porque hay muchas cuestiones entremezcladas de extraordinaria complejidad: la desmovilización de la guerrilla, la entrega de las armas, la reinserción de los guerrilleros en la vida civil y laboral, la redención de los delitos de sangre, la seguridad ciudadana, el respeto a las víctimas, el desarrollo de los acuerdos, la superación del odio…

Uno de los problemas que existe es el relacionado con los conceptos. ¿A qué llamamos paz? Porque la paz no es la simple ausencia de conflictos. En ningún lugar hay más paz que en un cementerio. Allí todo el mundo está en su sitio y nadie molesta a nadie. Pero no tenemos mucha prisa en que instalen allí nuestra morada.

Hay una paz tramposa que es preciso denunciar. Lo decía Galtug, uno de los principales teóricos sobre el tema: “Llamar paz a una situación en que impera la pobreza, la represión o la alineación es una parodia del concepto de paz”.

En versos contundentes lo explicaba Gabriel Celaya: ”Peor que la guerra, ¿qué?/¡La paz, la paz!/ Esa paz que suena a tiro/y que mata sin alarma”.

Hay otra visión empobrecida que es la que asocia la paz a la idea de tranquilidad. Decimos habitualmente cuando alguien nos incordia: “Déjame en paz”. Y cuando alguien muere, escribimos en su lápida: “Descanse en paz”. Parece claro que esa no es verdadera paz. Hay que andar con mucho cuidado con el lenguaje.

La paz no puede consistir solamente en la ausencia de conflictos armados sino que entraña, principalmente, un proceso de progreso, de justicia, de respeto mutuo entre la personas, los grupos y los pueblos. La paz es dinámica, luchadora, inconformista. No podemos hablar de paz mientras haya masacres, genocidios, atentados, sexismo, opresión, ignorancia, hambre, desempleo, trabajo infantil, prostitución, corrupción, abuso de menores, tráfico de órganos, secuestros, discriminación, amargas procesiones de refugiados, personas sin techo, niños y niñas sin educación…

En segundo lugar existe una falsa concepción de la estrategia para alcanzar la paz: no se puede entender que la paz se construya solo en las mesas de las comisiones negociadoras. La paz es una interpelación a cada persona, a cada escuela, a cada familia, a cada grupo humano… Si no  se compromete la ciudadanía, si no participan las personas, si no se siente interpelado cada individuo, no habrá verdadera paz.

En tercer lugar, me parece estupendo que los organizadores del Encuentro hayan puesto el epicentro de las soluciones en la educación. Porque es ahí donde está la clave de la solución de la construcción de una paz justa y verdadera. En la formación de una ciudadanía que sabe de valores, que los respeta y los desarrolla en la sociedad. Una ciudadanía que convierte en su lema de vida estas ideas: justicia, libertad, armonía, equidad, igualdad, dignidad, democracia, solidaridad, compasión, derechos humanos, desarrollo sostenible…Si las guerras nacen en la mente de las personas, es en la mente y en el corazón de las personas donde hay que colocar los baluartes de la paz.

Dice Federico Mayor Zaragoza: “Ganar la paz no significa solamente evitar la confrontación armada sino elaborar, con tesón y prudencia, los instrumentos que permitan erradicar las causas de la violencia individual y colectiva: la injusticia, la opresión, la ignorancia y la miseria, la intolerancia y la discriminación. Para ganar la paz hay que esforzarse por edificar un armazón de valores y de actitudes que modifiquen, a medio y largo plazo, tanto la conducta íntima como la social. Ganar la paz quiere decir consolidar la convivencia democrática en un nuevo empeño de tolerancia y generosidad que es, en última instancia, una tarea de amor”.

Tengo delante de mi el hermoso libro “Educar para la paz” de mi entrañable y ya desaparecido amigo Jesús Jares. Un educador que dedicó la vida a reflexionar y a trabajar por la paz. Ahora leo con emoción la dedicatoria que me hizo de su puño y letra, dedicatoria que me lleva a su amplia sonrisa y a su apasionado corazón de luchador por la paz. Dice en el libro: “La búsqueda de la paz es una tarea inacabada y  seguramente inacabable. Por ello la educación para la paz no es un lujo sino una  necesidad, un derecho-deber del educador”. Y yo añadiría: es un derecho-deber de cada persona.

Creo que es imprescindible que hagamos una transición progresiva de una cultura de guerra a una cultura de paz. Hay que hacer un mundo en el que quepamos todos y todas, que no sea el jardín de recreo de una pocos a costa del dolor  gratuito y de la muerte prematura de los demás. Éxito en este apasionante reto para Colombia. Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.

36 thoughts on “Una escuela para la paz

  1. Hola familia del Adarve. Muy buenos días.

    Me siento y escribo. Así funciono. De una tacada, si no me interrumpen mejor, no me cortan el hilo del pensamiento. Muchas veces no ocurre.

    Ninguno de los que participamos en este blog tenemos obligación de hacerlo. Yo menos, pues no siento ni la responsabilidad moral de formarme e informarme por tener responsabilidades educativas profesionales.

    Sí siento una responsabilidad personal para con mi persona y el resto de personas que conformamos este mundo. ¡Me gusta tanto “hablar de educación” (la vida misma en su totalidad), y no es fácil encontrar personas con este “pasatiempo” cuando se realiza sin obligación! He de confesaros que he de hacer grandes esfuerzos para reprimirme, y ponerme varios esparadrapos en la boca, y que no me gusta aparecer aquí como el primer comentario, pero hoy, con el tema de hoy, todos debemos ser los primeros en alzar la voz y gritar bien fuerte la palabra más importante del mundo, tal y como la explica y entiende Miguel Ángel.

    Este mundo es un poco “así”, como lo conocemos, como nuestras vidas. Hace unas cuantas semanas, después de abrir y leer una revistilla de las que te dan con el periódico de fin de semana, iba a hacer un comentario, que no hice. Pero hoy es más oportuno que nunca.

    Abrimos la revista y tenemos dos carillas. En la de la izquierda, una publicidad de vacaciones de lo maravillosas que son las Islas Cíes y Galicia en general. La foto ya os la podéis imaginar. Dientes, bikini, fotito, todo maravilloso. Al ladito, en la carilla derecha, una foto de unas cinco personas negras de Sudán. También metidas en el agua. Una mujer con un niño en brazos, Otro niño de unos 12 años con otro niño en brazos, y, quizás, otro par de niños más, todos atravesando un lago o río con cocodrilos, todos huyendo de la guerra. ¡Qué mundos tan cercanos en la revista y en la realidad! Y, sin embargo, ¡qué alejados en nuestras preocupaciones diarias, en las preocupaciones de nuestros representantes, que, se supone, han de ser las nuestras.

    Otra preocupación que se me vino a raíz de que mi familia se tuviese que ir a su lugar de vida (Denia), y me invadiese cierta profunda tristeza por el peaje que debemos pagar en pro del supuesto progreso y modernidad (…), y se nos tache de antiguos si pretendemos que la familia permanezca cerca para echarnos una mano, para mantener un contacto físico, … Me vino a la cabeza la frase que solemos utilizar ante las maldades del mundo, y ante cualquier situación dolorosa, y que el tiempo todo lo cura: “ojos que no ven, corazón que no siente”. Y yo, a partir de ella, y viendo todas las noticias de la tele o cualquier otro medio, como son las fotos, yo pienso que deberíamos sentir más con los ojos y ver más con el corazón.

    Nos estamos haciendo inmunes ante el dolor ajeno. Si eso pasa, nunca buscaremos la paz. Nunca buscaremos el interés y el bienestar general. Y me refiero al general general, no al de nuestro general más cercano.

    TEMAZO.

    He de confesaros que esta mañana, cuando me he despertado, he leído el artículo de Miguel Ángel, y se me ha puesto un nudo en no sé dónde. Y no voy a decir que porque está tan bien escrito, sería una tontería, y él siempre lo hace. ¿Es que alguien conoce otro tema más importante, que englobe otros temas interrelacionados y que nos produzca tantos sentimientos, muchos de ellos contradictorios?

    He sido alumno de Jesús Jares en Magisterio y en Psicopedagogía. (Me siento muy orgulloso de ello, una suerte). He asistido a los Encuentros por la Paz que organizaba. Nunca gustamos a todos. Me llama la atención que cuando se habla de todos ayudar a todos, o paz, o amor, o cooperación, …, la pregunta que escucho a menudo es ¿esto qué es, una secta? Y a raíz de esto, me vienen a la memoria las risas que provocaba el Encuentro de Civilizaciones de zapatero. Ahora, gastamos el dinero en seguridad, en antibombas, cuando se debía invertir en educación, en antifanatismo, y también pienso en el “fanatismo occidental”, en el fanatismo del poder, en el fanatismo de las alambradas, de los muros, de la pena de muerte, … (esa que vuelve a países que la habían dejado). (Sociedad violenta, ciudadanos violentos). (Ojo por ojo). (Negociadores, pero desde el poder, amparados por el poder, así negocia cualquiera si es que se puede considerar negociación).

    Ayer estaba en la Villa de Cee. Allí, un indiano, Fernando Blanco, es el que hizo, con el dinero que se ganó en Cuba, El instituto que lleva su nombre, y una llamada Escuela de Niñas. Estando en esta Escuela de Niñas, y hablo de que viene desde el 1800 y pico, leo sobre la avanzada pedagogía que proponía, y no lo pongo al pie de la letra, sino como lo recuerdo: no se aplicarán castigos físicos, porque, aparte de no conseguir el objetivo que persiguen, envilecen a quien lo recibe.

    En mis tiempos de niñez, aún estoy escuchando a una madre decirle al maestro (sería en gallego, pero lo voy a poner en castellano): usted, si se porta mal o no aprende o no hace lo que tiene que hacer, tírele de las orejas, sacúdale, que también yo lo hago.

    Creo que la sociedad sigue ese consejo con sus partes más débiles en todos los sentidos (económicos, educacionales, por poseer culturas consideradas inferiores u otros “regalos” que les otorgamos desde nuestra “supercultura”.

    Y ahora, me voy a seguir con mi cómoda y placentera vida, no sin antes hacer mías todas las palabras de Miguel Ángel. Todos somos ciudadanos. Cada uno, desde nuestras posiciones de poder, debemos aportar para este noble objetivo todo lo que esté en nuestras manos, que es mucho. Me remito a la última frase del artículo.

    ¿A qué llamamos paz? Porque la paz no es la simple ausencia de conflictos.
    “Llamar paz a una situación en que impera la pobreza, la represión o la alineación es una parodia del concepto de paz”.
    La paz no puede consistir solamente en la ausencia de conflictos armados, sino que entraña, principalmente, un proceso de progreso, de justicia, de respeto mutuo entre las personas, los grupos y los pueblos. La paz es dinámica, luchadora, inconformista. No podemos hablar de paz mientras haya masacres, genocidios, atentados, sexismo, opresión, ignorancia, hambre, desempleo, trabajo infantil, prostitución, corrupción, abuso de menores, tráfico de órganos, secuestros, discriminación, amargas procesiones de refugiados, personas sin techo, niños y niñas sin educación…
    La paz es una interpelación a cada persona, a cada escuela, a cada familia, a cada grupo humano… Si no se compromete la ciudadanía, si no participan las personas, si no se siente interpelado cada individuo, no habrá verdadera paz.
    La educación. Es ahí donde está la clave de la solución de la construcción de una paz justa y verdadera. En la formación de una ciudadanía que sabe de valores, que los respeta y los desarrolla en la sociedad. Una ciudadanía que convierte en su lema de vida estas ideas: justicia, libertad, armonía, equidad, igualdad, dignidad, democracia, solidaridad, compasión, derechos humanos, desarrollo sostenible…Si las guerras nacen en la mente de las personas, es en la mente y en el corazón de las personas donde hay que colocar los baluartes de la paz.
    Hay que hacer un mundo en el que quepamos todos y todas, que no sea el jardín de recreo de una pocos a costa del dolor gratuito y de la muerte prematura de los demás.
    Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.

    PUES ESO.

    TEMAZO. EL TEMA.

    Un fuerte abrazo.

    • Estimado José Antonio:
      Como eres tan prolífico y, a veces, el blog tiene problemas se producen estas situaciones en que se repiten algunos textos. He eliminado mucho, peor prefiuero que se repita algo a eliminar lo que no se ha dicho.
      Efectivamente, este es un tema de gran calado. Nos afecta a todos y a todas. Nos interpela a todos y a todas.
      Yo brindo este lema: QUE TU ESCUELA SEA MEJOR PORQUE TÚ ESTÁS TRABAJANDO O ESTUDIANDO EN ELLA. Lo mismo digo para la ciudad o elo país.
      Gracias por tus siempre interesantes comentarios.
      Un abrazo.
      MAS

  2. La Paz está en boca de todos, hasta en la de los que hacen la guerra. La naturaleza ha dado a cada animal sus armas y métodos de defensa, de hacer su guerra: al toro, sus cuernos; al perro, sus dientes; a las serpientes, su veneno, etc., pero al ser humano se le ha dado para su defensa la inteligencia, la palabra, la capacidad de diálogo, la capacidad de comprender y amar. Lo contrario es llevarnos a lo puramente animal y peor, puesto que podemos aplicar nuestra inteligencia para cometer las mayores atrocidades.
    Yo sí que creo que la educación es la clave para poder resolver los conflictos sin llegar a la violencia. La educación lo es todo.
    Como dice Miguel Ángel, La Paz no es solo la ausencia de guerra. La Paz si no se basa en la justicia no es tal y en sí lleva el germen de la guerra..
    Decía el Dalai Lama: “El mantenimiento de La Paz comienza con la autosatisfacción de cada individuo.” Es decir, La Paz se tiene que basar en la justicia, pues no hay paz en la opresión.
    Lo que no se puede hacer, y es lo que se hace, es aquello que decía Antonio Mingote: “Todos quieren La Paz, y para conseguirle, fabrican más armas que nunca.”
    Yo me pregunto: ¿Veremos algún día la desaparición de las guerras? Solo se verá eso cuando todos los seres humanos nos veamos cómo una hermandad universal y la justicia mande por encima de intereses personales. Largo camino, pero hay que ponerse a andarlo. Miguel Ángel, en Colombia, ha dado unos cuantos pasos…que siga ese ejemplo.
    Saludos.

    • Querido Joaquín:
      Gracias por esta nueva aportación.
      No sé si veremos algún día la desdaparición de la violencia. De lo que estoy convencido es de que tenemos que trabajar y vivir de forma que suponga un avance hacia la paz.
      Un gran abrazo.
      MAS

  3. Ayer estaba en la Villa de Cee. Allí, un indiano, Fernando Blanco, es el que hizo, con el dinero que se ganó en Cuba, El instituto que lleva su nombre, y una llamada Escuela de Niñas. Estando en esta Escuela de Niñas, y hablo de que viene desde el 1800 y pico, leo sobre la avanzada pedagogía que proponía, y no lo pongo al pie de la letra, sino como lo recuerdo: no se aplicarán castigos físicos, porque, aparte de no conseguir el objetivo que persiguen, envilecen a quien lo recibe.

    En mis tiempos de niñez, aún estoy escuchando a una madre decirle al maestro (sería en gallego, pero lo voy a poner en castellano): usted, si se porta mal o no aprende o no hace lo que tiene que hacer, tírele de las orejas, sacúdale, que también yo lo hago.

    Creo que la sociedad sigue ese consejo con sus partes más débiles en todos los sentidos (económicos, educacionales, por poseer culturas consideradas inferiores u otros “regalos” que les otorgamos desde nuestra “supercultura”.

    Y ahora, me voy a seguir con mi cómoda y placentera vida, no sin antes hacer mías todas las palabras de Miguel Ángel. Todos somos ciudadanos. Cada uno, desde nuestras posiciones de poder, debemos aportar para este noble objetivo todo lo que esté en nuestras manos, que es mucho. Me remito a la última frase del artículo.

  4. (Lo que está bien puesto y explicado, hay que enmarcarlo y leerlo todas las noches o días, para tenerlo bien claro y presente, y poner lo que podamos de nuestra parte).

    MIGUEL ÁNGEL SANTOS GUERRA.

    ¿A qué llamamos paz? Porque la paz no es la simple ausencia de conflictos.

    “Llamar paz a una situación en que impera la pobreza, la represión o la alineación es una parodia del concepto de paz”.

    La paz no puede consistir solamente en la ausencia de conflictos armados, sino que entraña, principalmente, un proceso de progreso, de justicia, de respeto mutuo entre las personas, los grupos y los pueblos. La paz es dinámica, luchadora, inconformista. No podemos hablar de paz mientras haya masacres, genocidios, atentados, sexismo, opresión, ignorancia, hambre, desempleo, trabajo infantil, prostitución, corrupción, abuso de menores, tráfico de órganos, secuestros, discriminación, amargas procesiones de refugiados, personas sin techo, niños y niñas sin educación…

    La paz es una interpelación a cada persona, a cada escuela, a cada familia, a cada grupo humano… Si no se compromete la ciudadanía, si no participan las personas, si no se siente interpelado cada individuo, no habrá verdadera paz.

    La educación. Es ahí donde está la clave de la solución de la construcción de una paz justa y verdadera. En la formación de una ciudadanía que sabe de valores, que los respeta y los desarrolla en la sociedad. Una ciudadanía que convierte en su lema de vida estas ideas: justicia, libertad, armonía, equidad, igualdad, dignidad, democracia, solidaridad, compasión, derechos humanos, desarrollo sostenible…Si las guerras nacen en la mente de las personas, es en la mente y en el corazón de las personas donde hay que colocar los baluartes de la paz.

    Hay que hacer un mundo en el que quepamos todos y todas, que no sea el jardín de recreo de una pocos a costa del dolor gratuito y de la muerte prematura de los demás.

    Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.

    PUES ESO.

    Un gran abrazo.

  5. El tema no es para muchas bromas, o sí. Pero qué guerra me está dando el condenado.

    Espero que Miguel Ángel evite que salgan mis envíos repetidos.

  6. (Lo que está bien puesto y explicado, hay que enmarcarlo y leerlo todas las noches o días, para tenerlo bien claro y presente, y poner lo que podamos de nuestra parte).

    MIGUEL ÁNGEL SANTOS GUERRA.

    ¿A qué llamamos paz? Porque la paz no es la simple ausencia de conflictos.

    “Llamar paz a una situación en que impera la pobreza, la represión o la alineación es una parodia del concepto de paz”.

    La paz no puede consistir solamente en la ausencia de conflictos armados, sino que entraña, principalmente, un proceso de progreso, de justicia, de respeto mutuo entre las personas, los grupos y los pueblos. La paz es dinámica, luchadora, inconformista. No podemos hablar de paz mientras haya masacres, genocidios, atentados, sexismo, opresión, ignorancia, hambre, desempleo, trabajo infantil, prostitución, corrupción, abuso de menores, tráfico de órganos, secuestros, discriminación, amargas procesiones de refugiados, personas sin techo, niños y niñas sin educación…

    La paz es una interpelación a cada persona, a cada escuela, a cada familia, a cada grupo humano… Si no se compromete la ciudadanía, si no participan las personas, si no se siente interpelado cada individuo, no habrá verdadera paz.

  7. La paz es una interpelación a cada persona, a cada escuela, a cada familia, a cada grupo humano… Si no se compromete la ciudadanía, si no participan las personas, si no se siente interpelado cada individuo, no habrá verdadera paz.

    La educación. Es ahí donde está la clave de la solución de la construcción de una paz justa y verdadera. En la formación de una ciudadanía que sabe de valores, que los respeta y los desarrolla en la sociedad. Una ciudadanía que convierte en su lema de vida estas ideas: justicia, libertad, armonía, equidad, igualdad, dignidad, democracia, solidaridad, compasión, derechos humanos, desarrollo sostenible…Si las guerras nacen en la mente de las personas, es en la mente y en el corazón de las personas donde hay que colocar los baluartes de la paz.

    Hay que hacer un mundo en el que quepamos todos y todas, que no sea el jardín de recreo de una pocos a costa del dolor gratuito y de la muerte prematura de los demás.

    Dejemos el pesimismo para tiempos mejores.

    PUES ESO.

    Un gran abrazo.

  8. El o la que esté preparado para leer esto y quedarse tan ancho, está preparado para la vida moderna.

    Los contenedores del horror.

    En la ciudad de Leer, ahora arrasada, se produjo en octubre pasado lo que Amnistía Internacional denuncia como tortura habitual en el país. Un total de 60 NIÑOS Y ADULTOS fueron detenidos y metidos en UN CONTENEDOR METÁLICO. Sus carceleros, militares del Gobierno. Dentro, a 40 grados, sin apenas espacio ni ventilación, sin agua ni comida, los detenidos fueron muriendo entre gritos a lo largo de TRES DÍAS. Los soldados dejaron después los cadáveres al sol para que los remataran los buitres.

    No tengo palabras.

    Dos preguntas. ¿De que valen los campos de concentración alemanes, como museo?

    Estos llamados soldados, ¿eran pertenecientes a la raza humana? Ni siquiera gastaban una humanitaria bala, si los habían de matar… Pero eso no les valía, tenían que hacerlos sufrir al máximo. ¿De dónde nacerá ese, ese no sé lo qué?

  9. Estimado Miguel Ángel: Me parece muy interesante que el tema central del evento del que está participando en Colombia, sea “Una escuela para la paz”. Esto me ha hecho pensar en la “Violencia en las escuelas” y en la “violencia escolar”, que dificultan la construcción de “una escuela para la paz”. Desearía saber que se requiere para formular políticas educativas que favorezcan una mejora en la convivencia escolar y que permitan trabajar en la prevención de la violencia. ¡Muchas Gracias! Un cordial saludo.

    • Estimado Jorge Aníbal:
      Como explica Nancy Frazer, hay que combinar políticas de reconocimiento (reconocer el valor de grupos diferentes. por ejemplo homosexuales y lesbianas/heterosexuales), políticas de redistribución (repartir de forma equitativa los bienes) y políticas de participación.
      Pero no se puede olvidar el carácter ascendente de los procesos educativos. Es decir, que es la comunidad la que tiene que establecer las estrategias para la mejora de la convivencia y para educar para la paz.
      Cuando los miembros de la comunidad establecen las reglas del juego, las entienden mejor, las aceptan mejor y tratan de llevarlas a la práctica. Cuando se las imponen, no sucede lo mismo.
      Se pueden hacer muchas cosas en el aula y en la escuela:
      -Dialogar
      -Escuchar
      -Respetar a quienes sin diferentes
      -Cooperar (trabajo en equipo, juegos cooperativos)
      -Ayudar
      -Comprender
      -Animar
      -Felicitar
      Mientras más colegiado sea el proyecto, más fuerte será.
      Un abrazo.
      MAS

  10. Hermoso y vibrante artículo que suscribo íntegramente. No puedo imaginar cómo puede haber personas que se oponen al proceso de paz. ¿Prefieren el horror?
    Otra cosa es discrepar de la forma en que se produce el acuerdo, de sus contenidos, de su ritmo… No quiero ni pensar en la victoria del NO en el plebiscito.
    Hago votos por la paz.
    Saludos y gracias.

  11. Artículo interpelador. ¿Qué tipo de mundo estamos construyendo desde las escuelas? ¿Qué tipo de ciudadano y ciudadana salen de ellas?
    No hay paz en un mundo con tantas injusticias. El proceso de búsqueda de la paz tiene que intensificarse porque, mientras se alcanza, siguen sufriendo las víctimas.
    Buen domingo.

  12. ¡Querido Maestro!
    Me parece unos de los mejores y acertados temas hablar de la paz en el mundo y sobre todos en países desatados por la guerra, los conflictos armados y la miseria.
    Sin embargo en nuestro país también hay situaciones de violencia,tanto en las escuelas como en el ámbito doméstico dignas de analizar y tratar de resolver.
    Me duele en el alma tantos conflictos familiares,algunos por herencias,otros por asuntos materiales,desavenencias matrimoniales,desapegos amorosos,diferencias de ver la vida,que afectan siempre a los más pequeños y vulnerables de la casa.Otra guerra sin cuartel que no sabemos atajar y ésta nos pilla a todos muy cerca.
    Conflictos que como bien dice tenemos que resolver personalmente pero que carecemos de estímulos y herramientas para hacerlo.
    Me matan por dentro estos temas de violencia tanto de países como de familias.Siempre he tenido la fortaleza de la lucha por la igualdad de género como principio activo de mi existencia.Ahora me faltan las fuerzas,la salud tambalea mis espíritu luchador y no encuentro maneras de afrontar tantas desgracias.
    Me encanta que actúe por el mundo en busca de la paz y la armonía de los países, sus palabras alentarán a muchas personas a intentar darle un giro a sus vidas y conseguir la paz que todos necesitamos para cambiar nuestro amado mundo.
    Sin más me despido de todos con un fuerte y cariñoso saludo.
    ¡La paz este con vosotros!

    • Querida Loly:
      Lo que te pasa es el primer peldaño que hay subir para avanzar hacia la conquista de la paz. Tienen que dolernos las guerras, los diversos tipo de violencia, las personas que sufren… Desde esa conciencia puede nacer un compromiso profundo por la paz. Jun compromiso individual y colectivo.
      Saludos y gracias otra vez por participar leyendo y comentando.
      Besos.
      MAS

  13. La escuela tiene que ser un espacio de paz, en el que la violencia que degrada este´vigilada y perseguida.
    Pero también tiene que ser un espacio en el que se busque la paz para la sociedad.
    Y eso se puede hacer mediante la educación para la paz.
    Me ha gustado la idea de que la guerra nace en la mente de personas y es en ellas donde tienen que construirse los baluartes de la paz.
    Saludos.
    MAs

    • Estimada Rafaela:
      En Andalucía ya lleva mucho tiempo con un estupendo programa que se titula ESCUELA, ESPACIO DE PAZ. Es un programa muy interesante. La Red Andaluza Escuela Espacio de Paz tiene un coordinador en cada centro y desarrolla una serie de actividades de gran interés. Pero, sobre todo, lo que interesa es que todo el proyecto educativo (y toda la comunidad) estén volcados en el programa.
      Porque ese es el gran objetivo de la escuela.
      Puedes encontrar mucha información en la red.
      Besos.
      MAS

  14. Pingback: Una escuela para la paz | El Adarve | Educacion...

  15. Conozco bien el programa Escuela, espacio de paz.
    Creo que e sun programa con mucha potencialidad y ya tiene una larga experiencia que garantiza su bondad.
    Hay que seguir desarrollándolo.
    No conozco bien la realidad colombiana pero, por lo que se dice en el artículo creo que el proceso de paz debería ser un éxito para bien ce todos.
    Hago votos por el buen final del proceso y por la victoria del SÍ en el plebiscito.
    Saludos.

  16. Me sorprende que no haya comentaristas colombianos que emitan su opinión sobre el texto. Imagino que habrá defensores y detractores del proceso de paz.
    Me gustaría saber cuáles son los argumentos de quienes no quieren que el proceso tenga lugar ni que tenga un buen final.
    No puedo comprender por qué hay personas que quieren que sigan las cosas como están.
    La guerra nunca es buena. No hay guerras santas. Ese binomio es una contradicción.

  17. Tremenda situación la que vive Colombia, sumida en una guerra durante casi 60 años.
    Hay ue poner fin a esa tragedia que se ha instalado en la vida y en la mente de las personas del país.
    Creo que es de aplaudir el esfuerzo de la negociación. La sociedad tiene que ser generosa para que sea posible la paz.
    Después del acuerdo, en efecto, se plantea un reto importante para el pueblo y, en especial, para la educación.
    Saludos.

  18. Construir la paz es, claro está, algo más que superar el conflicto. Pedro, ante todo, eliminar el conflicto armado.
    No se puede vivir dignamente mientras la muerte, el dolor, el secuestro y la violencia están imperando sobre la cabeza de las personas inocentes.
    Creo que la construcción de la paz es un proyecto ambicioso que no terminará nunca pero en el que siempre hemos de estar implicados.
    la paz, como se dice en el artículo, es cosa de todos y de todas.
    Saludos a todos quienes leen y participan en este blog.

  19. Me parece muy bien que se sitúe en la educación el reto más importante para la construcción de la paz.
    Me ha parecido estupendo ese pensamiento que dice que las guerras naces en la mente de las personas y que es precisamente en la mente donde hay que construir los baluartes de la paz.
    Y el trabajo con la mente se hace en la educación.
    La educación no se hace solamente en la escuela. Tiene mucho que decir la familia. Y toda la sociedad.
    Un abrazo en la paz.

  20. EXCELENTE NOTA SOBRE NUESTRO ENCUENTRO NACIONAL. FUE UN APORTE QUE DESDE LA ACADEMIA LA DOCENCIA DIRECTIVA DE COLOMBIA LE HACE A ESE SUEÑO Y ESPERANZA DE PAZ. USTED DOCTOR SANTOS GUERRA TAMBIEN HA CONTRIBUIDO A QUE NOS ARROPEMOS CON LA MANTA TRICOLOR DE LA CONVIVENCIA LA TOLERANCIA EL RESPETO Y LA ARMONIA. LA EDUCACION ES LA LLAVE MAESTRA , QUE DESDE LA CUNA DE LA PEDAGOGIA COMO LO ES LA ESCUELA, NOS LLEVARA A FELIZ PUERTO PARA UN MEJOR MAÑANA DE LA FUTURAS GENERACIONES. ESPECIAL SALUDO Y AGRADECIMIENTO

    • Querido Raul:
      Fu un acierto, como digo en el texto, de la organización dar ese lema al Encuentro: UNA ESCUELA PARA LA PAZ. Y digo que fue un acierto porque durante tiempo el conflicto no ha tenido presencia en el curriculum colombiano. Con inteligencia, sensibilidad y sentido de la oportunidad fuimos invitados a reflexionar sobre el papel de la educación en el pos-acuerdo.
      Por otra parte, el esfuerzo de los organizadores (entre los que sé que tú has sido una pieza clave) llevó a una experiencia magnífica: gran convocatoria, interés altísimo, ambiente cordial, trabajo serio… Tengo que daros las gracias y, además, felicitaros efusivamente.
      Espero que los frutos lleguen a las escuelas de manos de ese maravilloso y numerosísimo grupo de directivos. Y de la escuela a toda la sociedad.
      Gracias también por leer este teto y por participar en el blog.
      Un abrazo.
      MAS

  21. La escuela tiene que ser un laboratorio de la paz. Y tener como misión hacer un mundo en paz. De lo contrario, ¿qué es lo que se pretende? Si el paso por la escuela no mejora la sociedad, ¿que es lo que hace la escuela?
    Es importante en Colombia, según veo, que acabe ese horror de la guerrilla. En realidad es un guerra que destruye a todos.
    Ojalá tenga éxito el proceso de negociación. Antes y después del mismo, hay que trabajar por la paz.
    Saludos cordiales.

  22. Me gustaría que tuviese éxito el proceso de negociación colombiano.
    Hay que acaba con esa sangría del país: muertos, secuestros, violaciones, odio…
    No entiendo la postura de Uribe oponiéndose a la negociación. Prefiere que siga todo así?Acabó con el problema con sus tesis?
    Hay que construir una paz verdadera en el país.
    Estoy de acuerdo en que la escuela tiene una responsabilidad enorme.
    Saludos.

  23. Hago votos por la paz en Colombia.
    Ojalça que el proceso de negociación de La Habana tenga un éxito total. Y desde luego que con ese éxito no acba todo sino que empieza una nueva época esperanzadora.
    Buena semana.

    • Estimada Lourdes González:
      Yo me sumo a tu deseo.
      El problema de Colombia es complejo.
      Visité en esos dias una escuela y pasé por algunas aulas. En una de ellas pregunté si les gustaría que prosperase la negociación. Dos chicas dijeron que no. Durante muchos años no se ha hablado nada en las escuelas sobre este asunto. Por miedo. No se ha podido hablar de lo que sucede ni de sus causas. Es una situación horrible para todos y todas. Algunos alumnos son hijos de guerrilleros, otros de paramilitares. Hay muchos niños afectados por el conflicto. ¿Qué sucede con la influencia de todo en sus vidas?
      Creo que hay que apoyar la negociación.
      Besos.
      MAS

  24. Bos días, familia do Adarve.

    Tranquilos. Intentaré ser breve.

    Se acaba la semana del Adarve y, desde mi ignorancia, tengo necesidad de contar un par de cosas.

    Estoy en la aldea y aquí el tiempo transcurre de otra manera, a otro ritmo. El corazón baja pulsaciones y la cabeza se da un respiro. No sigo como me gustaría la actualidad. Papá, ¿por qué no vivimos aquí siempre? Su vida gira en torno a cuatro patas caninas, cosas redondas o de dos ruedas. Eso sí, que haya wi-fi (así llama a internet). Lo tradicional no tiene por qué estar reñido con lo moderno.

    Siento no poder hablar directamente de Colombia y su proceso de negociaciones sobre la paz. Acostumbro a hablar de lo que no entiendo ni sé, como montones de españoles, algunos hasta cobran por ello. Pero la violencia es una cosa muy seria, más seria e importante que todo lo serio que aquí tratamos.

    (MA). Recuerdo que hace años, cuando el presidente Zapatero inició, previa autorización del Congreso, la negociación con ETA, escribí un artículo que alguien amablemente le entregó, titulado “Adelante, señor Presidente”.

    He buscado el artículo y me lleva a afirmarme en lo que ya te he dicho, Miguel Ángel. También he leído el otro par de joyas que le aparecen al lado. Me encanta cuando escribes de política y sobre políticos. Pero voy más allá. ¿Hay tanta diferencia entre política y educación? ¿De verdad, se pueden separar, son cosas distintas en su esencia?

    (MA). No podemos hablar de paz mientras haya masacres, genocidios, atentados, sexismo, opresión, ignorancia, hambre, desempleo, trabajo infantil, prostitución, corrupción, abuso de menores, tráfico de órganos, secuestros, discriminación, amargas procesiones de refugiados, personas sin techo, niños y niñas sin educación…

    ¿Política o educación? ¿Ambas? ¿Sólo es política lo que hacen los políticos?

  25. (MA). Una ciudadanía que convierte en su lema de vida estas ideas: justicia, libertad, armonía, equidad, igualdad, dignidad, democracia, solidaridad, compasión, derechos humanos, desarrollo sostenible…

    ¿Política o educación? ¿Ambas? ¿Sólo es política lo que hacen los políticos?

    Creo que si no cambiamos las estructuras sobre las que montamos todo este tinglado (la vida) (cómo ganarla, cómo perderla, cómo vivirla), nada cambiará de forma bien notable. Parchearemos, paliaremos, nos soportaremos, pero no viviremos de una forma más humana. Claro, considerando que ahora no es humano lo que hacemos.

    Justicia, libertad, armonía, equidad, igualdad, dignidad, democracia, solidaridad, compasión, derechos humanos, desarrollo sostenible…

    Masacres, genocidios, atentados, sexismo, opresión, ignorancia, hambre, desempleo, trabajo infantil, prostitución, corrupción, abuso de menores, tráfico de órganos, secuestros, discriminación, amargas procesiones de refugiados, personas sin techo, niños y niñas sin educación…

    Contrastemos lo que debiera ser con lo que, por desgracia para una gran mayoría, es.

    Al entierro de Mandela fueron todos. ¡Qué vergüenza! Al día siguiente estaba cada uno con sus negocios, con su cálida y placentera vida, como la mía.

  26. Nuestra forma de pensar, de razonar, está sometida a las estructuras a las que me refería antes. Somos incapaces de pensar fuera de esas formas que nos condicionan. No podemos romper con todo y empezar de cero, sobre bases o principios justos. Somos una sociedad, una humanidad violenta, individualista y egoísta. Preferimos seguir con este modelo de vida, aunque tengamos que dormir en una habitación-fortín-caja fuerte, que buscar un modelo más justo.

    Anda por mi aldea una tía que vive en Buenos Aires, y se sigue extrañando que tengamos las puertas de casa sin cerrar con llave, o dejemos bicicletas y otras cosas en el exterior, todo sin estar bajo llave. Allí, por lo que dice, puede que te lo quiten, si hace falta, de las manos.

    Lo último. Andamos de Olimpiadas. Andamos de elecciones en España. No me entero de nada. Me tienen “aburrido”. Ya me contaréis cómo va “el partido”. Pero sí he visto el espíritu olímpico, un deportista, medalla de plata, llorando, abucheado por la plebe. No sé qué haría para merecer eso. Quizás ser bueno en lo que hace y no ser de los nuestros. ¡Otra medalla de Oro para “España” en, en, … ¡pero eso es un deporte y hay deportistas “españoles “ que lo practican y “nos dan” medallas! ¡Y yo que pensaba que sólo existía el fúbol, el baloncesto, el tenis y el ciclismo! ¡Ah! Y Fernando Alonso. Bueno, ahora ya no es español, no gana. Me olvidaba de las motos. ¡Viva el deporte! Eso sí, mientras sea negocio, o se gane, que todo va unido.

    (MA). Dejemos el pesimismo para tiempos mejores. Dejemos al Emil Cioran de Aureliano para mejor ocasión.

    Abrazos y a esperar el Sábado.

  27. Arículo sobre uin tema decisivo.
    ¿Cómo es posible aceptar un mundo en el que los seres humanos nos matamos unos a otros?
    Hay que reflexionar sobre las causas de este desastre y sobre las soluciones al mismo.
    No hay otro tema más importante.

  28. Estimado José Antonio:
    Yocreo que no se puede separar política de educación ni educación de política. Quienes dicen que son neutrales no se dan cuenta de que ser neutrales es otra opción política. Detestable, a mi juicio.
    No se puede vivir de espaldas a la “polis”.
    Somos ciudadanos o ciudadanas, querámoslo o no.
    En el artículo Arte y parte expongo las diez exigencias que requiere, a mi juicio, ser ciudadano o ciudadana.
    Esa mujer de Buenos Aires nos hace pensar en lo ue llamamos progreso. ¿Vamos hacia adelante o hacia atrás?
    Un abrazo, que disfrutes con tu familia de esa lugar en el que se pueden dejar las puertas abiertas.
    Un abrazo.
    MAS

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