La institución optimista

2 Jul

Belén Varela escribió hace unos años un hermoso libro titulado “La rebelión de las moscas” (Edebé). El subtítulo nos pone en la pista de su contenido: Principios, pautas y estrategias para las organizasciones optimistas. No es un libro específico sobre la escuela sino sobre cualquier tipo de organizaciones. Siempre había pensado en el optimismo como una actitud psicológica de las personas, pero no como una característica de las organizaciones. La lectura del libro fue muy sugernete para mí y me llevó a  buscar los elementos que definen a la institución escolar como una organización optimista.

Creo que la escuela es la institución optimista por antonomasia.

Creo que la escuela es la institución optimista por antonomasia. ¿Por qué? Pues porque la tarea que se realiza en ella es de cuño intrínsecamente optimista. Enseñar parte del siguiente presupuesto: los seres humanos pueden aprender, los seres hmanos pueden mejorar. La educabilidad se rompe, dice Merieu, en el momento en que pensamos que el otro no puede aprender y que nosotros no podemos ayudarle a conseguirlo. Es tan consustancial el optimismo a la educación como mojarse para el que va a nadar. Sin optimismo podemos ser buenos domadores pero no buenos educadores.

La escuela es una organización optimisma, por otros motivos, que pasaré a comentar con la brevedad que me exige esgte espcio.

Por ser la gran mezcladora social: en la escuela trabajan alumnos y alumnas de todos los colores, razas, creencias,  capacidades,  procedencias… A ella acuden blancos y negros, niños y niñas, inmigrantes y autóctonos, ricos y pobres, listos y torpes, obedientes y rebeldes, guapos y feos, sociables e insociables, normales y discpacitados… Estudian en las mismas aulas y conviven en los mismos patios, pasillos y recreos. Aprenden a ser diferentes, a valorar y respetar la diversidad.

El conjunto de alumnos y alumnas, tan diversos afortunadamente, trabajan y conviven bajo la guía de profesionales  que saben lo que se traen entre manos. Digo esto porque también hay diversidad casi infinita de personas en la calle, en el campo de fútbol, en el cine, en un concierto, en un parque… Pero allí no siguen un programa de trabajo expresamente preparado para el aprendizaje y la convivencia.

Por ser  el laboratorio de la ciudadanía: en la escuela se aprende a convivir. No solo se estudian matemáticas, ciencias, lengua y geografía. Existen programas de educacion para la paz, de coeducación, de educación para la convivencia… Y, por otra parte, de forma genérica, aprenden a pensar, a respetar, a compartir, a relacionarse, a cumplir las normas en beneficio de todos.

Y aprenden, en la clase de ética o similares, los principios de la convivencia en paz. En la escuela se hacen personas civilizadas.

Por el carácter colegiado de su acción: la escuela es la unidad funcional de planificación, intervención, innovación, evaluación y mejora. El proyecto de la escuela está concebido y desarrollado por la comunidad educativa. Todos tienen un objetivo común y todo ha de ser realizado bajo la perspectiva colegiada. Ese hecho permite que todos aprendan de todos y que todos syuden a todos. Las actitutdes cooperativas son esenciales para consegujir los objetivos comunes.

Por la edad de susbeneficiarios: no es igual una organización geriátrica que una organziación infantil o juvenil. No es igual un hospital que una escuela. La escuela acoge a niños y jóvenes. Sus beneficiarios están en la edad de la esperanzaa, en la edad de las expectativas, en la etapa del desarrollo que busca el futuro.

Casi todo está sin hacer, casi todo está a la espera del crecimiento. Diré que todo se puede convertir en expectativas.

Por las consecuencias de su actividad: las sementeras de la educación dan cosechas a corto o largo plazo. Cosechas de aprendizaje, de desarrollo, de crecimiento  instelectual y humano. No es fácil imaginarse hoy un mundo sin escuelas.

Las reperrcusiones de la actividad docente se expanden en una sucesión interminable de círculos concéntricos.

Millones y millones de testimonios respaldarían el enunciado de este epígrafe. Son innemerables los testimonio s de quienes valoran de forma posituva la tarea de la escuela. Dice Ruben Alves en “La alegría de enseñar”, un hemoso libro que permitse tocar con la mano la dimensión optimista de la instiutución:  “Enseñar es un ejercicio de inmortalidad. De alguna forma seguimos viviendo en aquellos cuyos ojos aprendieron a ver el mundo a través de la magia de nuestra palabra… Por eso el profesor nunca muere”.

Por los fines que la inspiran: la escuela tiene la misisón de formar ciudadanos responsables, críticos, solidarios…

Las escuela tiene la pretensión de que los alumnos aprendan a pensar y a convivir. Son finalidades optimistas.

Por la esencia de la autoridad que la guía: la escuela tiene una autoridad que educa. Quien manda en la escuela ayuda a crecer. Por el contrario, quien silencia, machaca, acalla, desrtruye y desanima, tendá poder, pero no autoridad.

La palabtra autoridad proviene del verbo latino Auctor, augere, que significa hacer crecer. “El perro con el rebaño, dice Belén Varela,  pero el rebaño no le sigue”.

Por ser el dominio de los afectos: recuerdo el título de un precioso libro de Alexander Neiil, creador de la escuela de Summerhill: “Corazones, no solo cabezas en la escuela”. Tiene fecha de 1978. Ya ha llovido desde entocnes. El rítulo sigue encerrando una gran verdad.

La educación es un proceso relacional. Y la relación que salva está sustentada en el amor. Esta profeión gana autoridad por el amor a lo que se enseña y el amor a lo que se enseña.

Por la innovaciones que exige: la escuela es una isntitución qu está forzada a la innovación. No puede instalarse en las rutina. Porque tiene que educar para el futuro. La escuela tiene que preparar a los ciudadanos para un futuro mejor. Y es una institución que aprende, no solo que enseña. Eso expliqué en mi libro (editado en Morata) que lleva por título “La escuela que aprende”.

Por su capacidad para hacer frente a los problemas: las instituciones optimistas se caracterizan por la capoacidad de hacer frente a las dificultades, problemas y retos nuevos que se plantean. Así lo ha demostrado haciendo frente a las nuevas exigencias que la sociedad le ha ido planreando: inmigración, incorporación de nuevas tecnologías de la información y de la comunicción, cambios sucesivos de prescripciones, presiones sociales cargadas de exigencias…

Todo lo dicho no libra a la escuela de sus limitaciones, de sus lacras, de sus defectos. La escuela es una institución heterónoma (la han llamado institución paralítica porque no se puede mover sin prescripcionesw externas), tiene una enorme presión social, es homogeneizadora, jerárquica, está débilmente articulada… Pero creo que alberga en su seno el fermento de la sociedad ya que tiene la misión de cultivar y transmitir conocimiento y de impulsar la solidaridad, la justicia, la libertad y la paz. Hay pocas cosas terrenales más hermosas  y más perdurables que una escuela.

34 thoughts on “La institución optimista

  1. Buenos días.

    Soy docente de Primaria y la semana pasada recibí un hermoso regalo que creo que debo compartir. Pedí permiso a la autora y a su madre y les pareció bien, por lo que copio a continuación el relato.

    Sé que el autor de este espacio pedagógico permitirá su publicación, por lo que doy las gracias de antemano.

    Un cordial saludo.

    Título: CRIS Y LOS LIBROS

    Autora: Cristina C.

    Cris es una niña muy divertida y graciosa a la que le gusta jugar con sus amigos y leer. Cris vive en Galicia con sus padres y hermanos. Su padre trabaja en una empresa de informática y su madre es azafata.

    En el colegio de Cris la lectura era imprescindible, ya que ayudaba a los alumnos a comprender mejor los textos y a estudiar.

    Cris llevaba una vida tranquila, pero todo cambió cuando sus padres le dijeron:

    -Cris, tenemos que hablar.

    Cris sabía que algo pasaría y que ese algo le cambiaría la vida. Sus padres convocaron una reunión familiar y cuando todos estuvieron sentados empezaron a hablar:

    -Os hemos dicho que vengáis porque tenemos algo muy importante que deciros: ¡nos mudamos!

    Cris y su familia tenían que mudarse a Málaga porque el padre de Cris tenía que ir a dicha ciudad por su trabajo. A los hermanos de Cris les pareció bien porque Málaga era una ciudad muy bonita, pero Cris prefería quedarse en Galicia con sus amigos. Al final Cris entró en razón y decidió que si se tenían que mudar a Málaga ella no debía oponerse.

    Tras despedirse de sus familiares y amigos, Cris y su familia cogieron el avión rumbo a Málaga. Mientras volaban por el cielo Cris le preguntó a su madre:

    -Mamá, ¿en Málaga haré nuevos amigos?
    -¡Claro que sí! ¡Harás muy buenos amigos en tu nuevo colegio!

    Al aterrizar, Cris y su familia se dirigieron a su nueva casa. Era una casa amplia con grandes habitaciones y un gran jardín. Toda la familia estaba muy ilusionada y todos se pusieron a descargar el equipaje para empezar a colocar cada cosa en su sitio.

    Pronto llegó el primer día de colegio para Cris y sus hermanos. Los hermanos de Cris debían ir al instituto, menos el más pequeño que estudiaría en el mismo que Cris.

    Cris estaba muy ilusionada por conocer a amigos nuevos con los que divertirse. Tras despedirse de su madre, Cris entró en el aula de su nuevo colegio porque en ese momento iban a empezar las clases. La tutora del aula (llamada Yolanda) presentó a Cris para que toda la clase la conociera. Por el momento Cris se sentía muy bien porque la profesora era muy buena. Tras sentarse en su pupitre, Cris pensó que, como en Galicia, se pondrían a leer, pero no, sacaron sus libros de texto y se pusieron a hacer un dictado. Cris se desilusionó un poco porque no leyeron en toda la mañana.

    Al llegar el recreo, Cris le preguntó a Yolanda si sabía dónde estaba la biblioteca. Yolanda le dijo que estaba cerca de la cafetería. Cris encontró la biblioteca y al abrir la puerta de entrada se encontró a una señora delante del ordenador copiando una ficha que estaba a su derecha. Cris creía que se había equivocado de aula pero, en efecto, esa era la biblioteca. La bibliotecaria le preguntó a Cris:

    -Hola, ¿puedo ayudarte en algo?
    -Sí, me llamo Cris y quería sacarme un carnet de biblioteca para poder cogerme un libro.

    La bibliotecaria se quedó sorprendida porque muy pocos niños del colegio querían sacarse libros.

    En poco tiempo Cris tuvo su carnet y pudo sacarse un libro. Eligió un libro titulado “La historia interminable” porque le pareció una historia divertida. Cris le preguntó a la bibliotecaria:

    -¿Por qué no hay nadie en la biblioteca?
    -La verdad es que a muy pocos niños del colegio les gustan los libros. Los niños de este colegio prefieren jugar y estudiar antes que leer.
    -Pues no lo entiendo, ¡si los libros son muy divertidos! Bueno, adiós.
    -Adiós.

    Cris se fue rápidamente al recreo para ponerse a leer su nuevo libro. Se sentó en un banco cerca de la pista de baloncesto y se puso a leer. Varios niños del recreo se acercaron para saber qué estaba haciendo y Cris les dijo que estaba leyendo un libro muy interesante de aventuras. A los niños les picó la curiosidad y Cris decidió leer en voz alta para que ellos se pudieran enterar de las aventuras de su libro. Pasó una semana y cada día se acercaban más niños para escuchar a Cris, por eso decidió hacer un club de lectura para que así todos los niños se divirtieran leyendo libros. Cris pensó que los niños que querían escucharla se interesarían por el club, por eso les dijo:

    -Chicos, he pensado que podríamos crear un club de lectura para que a todo el colegio le guste leer.
    -Vale, nos parece bien. Nosotros queremos que se lean libros en clase porque nunca leemos.
    -Me parece bien. Ese será el primer paso para hacer que todo el colegio lea. Podemos quedar todos los recreos en la biblioteca y así os recomendaré libros divertidos para que los leáis.
    -Perfecto, mañana en la biblioteca.

    Cris estaba muy contenta porque había hecho nuevos amigos y porque también había creado un club de lectura. Cuando terminó el recreo, Cris le preguntó a su maestra Yolanda si todas las mañanas podrían leer un poco de un libro. A Yolanda le pareció bien, pero sabía que los niños no prestarían atención, ya que a los alumnos no les gustaba leer.

    Cuando terminó el colegio, Cris le contó a su madre todo lo que había hecho en esa gran semana y también le dijo que iba a hacer todo lo posible para que en su nuevo colegio se leyera mucho.

    Al día siguiente, después de una mañana en clase estudiando y haciendo dictados, Cris y sus amigos se fueron a la biblioteca y pensaron que el club debía tener más componentes. Por eso, con ayuda de la bibliotecaria hicieron carteles anunciando su club.

    A la mañana siguiente, Cris y sus amigos llegaron pronto al colegio para poder colgar los carteles. También colgaron un gran cartel en el que si alguien se interesaba por el club debía poner su nombre y su curso y encontrarse con Cris en el recreo. Yolanda vio los carteles y felicitó a Cris y a sus amigos porque a ella le pareció muy buena idea.

    Pronto empezaron las clases y la maestra dijo que todas las mañanas leerían un poco. A los niños les pareció bien porque pensaban que era una buena manera de perder tiempo de clase.

    La seño escogió un libro de poesía, y como las poesías eran muy divertidas los niños no pararon de reírse y de prestar atención.

    Al llegar el recreo, Cris y sus amigos se dirigieron a ver su cartel y vieron que los niños habían escrito su nombre. Cris fue corriendo a la biblioteca para decirle a la bibliotecaria que estaba consiguiendo que a los niños les gustara la lectura, pero cuando llegó a la biblioteca Cris vio que la bibliotecaria estaba desanimada y por eso Cris le preguntó qué le pasaba. La bibliotecaria le dijo que le gustaba lo que estaba haciendo por la lectura, pero lo que pasaba es que en la biblioteca no había suficientes libros y el colegio no tenía suficiente dinero para comprarlos. Cris se quedó pensando y dijo que podían hacer un sorteo con papeletas y el que ganara se llevaría una bicicleta. A la bibliotecaria le pareció buena idea y por ello al día siguiente el club de lectura, la bibliotecaria y la maestra Yolanda compraron las papeletas que las venderían a un euro cada una, y con el dinero recaudado se comprarían los libros y la bicicleta para el ganador.

    Pasaron dos días y como ya estaban listas las papeletas, los componentes del club de lectura repartieron las papeletas a los niños que quisieran participar en la venta. Pasó un mes y entre todos lograron recaudar el dinero suficiente para comprar los libros.

    Al día siguiente en el recreo anunciaron el número ganador del sorteo y por la tarde el ganador debería ir al colegio para recogerlo. La directora y la bibliotecaria se pusieron con la compra de libros para la biblioteca y Cris las ayudó para elegir los mejores libros.

    Todo estaba yendo muy bien porque cada día más niños iban a la biblioteca y los maestros del colegio hacían actividades para que los niños leyeran y disfrutaran con la lectura.

    Cris decidió hablar con la directora para que un día a la semana varios niños dijeran por megafonía el argumento de un libro que hubieran leído. La directora aceptó porque le pareció una buena idea.

    La maestra Yolanda le dio las gracias a Cris porque desde que los niños leen y se interesan por la lectura su nivel de estudio ha ido subiendo y ahora comprenden mejor los textos del libro y de las fichas. Cris se sentía muy bien, ya que a todos los alumnos del colegio les gustaba leer y así comprendieron la importancia que tienen los libros.

    • Querido docente de Primaria:
      Gracias por el precioso relato que has incorporado al blog. Estupenda la historia de Cris haciendo que todo un Colegio se entusiasme con la lactura.
      Estoy viajando en el AVE de Madrid a Málaga y he leído el texto a mi compañera de asiente, una maravillosa criatura que toca la guitarra como los ángeles, y me dice que te las gracias también en su nombre. Así lo hago.
      La lectura me parece imprescindible en cualquier edad de la vida. En el blog me he referido varias veces a esta cuestión. Uno de los artículos se titula SI NO LKEO ME ABURRO. Otro, ES QUE NOSOTRAS TENEMOS UN CACHORRITO. A ellos me remito.
      Da gusto leer comentarios tan hermosos que hacen más rico el blog.
      Muchas giracias por compartir el regalo.
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  2. Enhorabuena, Cristina!!
    Me encanta tu historia!!
    Leer es algo maravilloso. Poder vivir y conocer tantos lugares y personajes…
    Yo, a tu edad, me bebía los libros.
    Sigue así, preciosa.
    Besos

  3. Quiero dar las gracias a todos los que han echo posible que se publique mi libro en los comentarios , sobre todo a mi maestro .Espero que os guste y que disfrutéis con la lectura.

    • Querida Cristina:
      Enhorabuena por el relato que has escrito. Es muy hermoso y aleccionador.
      Me< encanta haberlo podido publicar en los comentarios de este4 blog.
      Ya ves,es otro motivo por el que podemos considerar que la escuela es una institución optimista. En ella hay niñas tan inteligente y tan preciosas como tú.
      Gracias por tu relato, Sigue leyendo y escribiendo.
      Besos.
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  4. Felicidades Cristina por tu relato! Desde aqui te ånimo a que sigas escribiendo y sigas interesándote por la lectura porque tal y cómo reflejas en él,la lectura Es emocionante y nada Aburrida.

  5. Buenas noches, familia.

    Llevamos cinco minutos de mañana. Ayer ya es historia. Pero, precisamente ayer asistí a una salida de sol de esas, como las que viví en la guerra de África, cuando estaba vigilando, aburrido, mi garita. Como el enemigo no incordiaba demasiado, siempre que estaba con mi amiga, cosa muy frecuente, procuraba coger el turno en el que terminaba al amanecer, y contemplar cómo se desperezaba la ciudad y el sol, ambos a mis pies, no por mi valía, sino porque realmente estaba en un monte alto.

    En la mañana de ayer, sábado, en un lugar más cómodo (mi cama), he descubierto y disfrutado la salida del Adarve: las siete de la mañana. Ahí comienza el día, con optimismo.

    Con escuela optimista y con niña gallega emigrada a Málaga, Cristina. No puedo dejar de imaginar a esa niña lectora y emprendedora a la que todo le sale bien, con ese acento gallego entre los niños y niñas “malaguitas”, que prefieren escucharla leer a jugar ¿en el recreo? Con esos adultos realmente comprensivos. Toda una Dora la exploradora, o, mejor, Lisa Simpson. Bueno, quien me viene a la cabeza, pues todo lo envolvemos de subjetividad, es mi amiga Cristina de Órdenes, estudiante de Psicopedagogía que hizo el doctorado con tu amigo Jesús Jares. Escribe muy bien.

    Muchas veces, Miguel Ángel, uso tus temas como motivo para buscar información sobre ellos, o preguntarme qué sé, o qué cuestiones me activan, o por qué derroteros me llevan.

    La cuestión es que me llevó a saber sobre optimismo, por supuesto, en internet. Lo primero que se me ocurrió, es quién será el ser humano que decide poner unas páginas, unas opiniones y personas antes que otras. Está claro que a la página 15 no voy a llegar. Me muevo entre las primeras opciones, salvo que se busque algo muy específico. Hablo de una primera toma de contacto.

    Comento esto, porque me tropiezo con un autor, Gregorio Luri Medrano, y veo sus libro e ideas, y entiendo que me cuesta entender a personas que opinan diametralmente distinto a lo mío, a lo de muchos de los autores o personas de las que me nutro. Sobre todo, cuando coincides en cosas, pero luego sufro un batacazo fuerte al no coincidir en puntos que yo tenía como vitales.

    Claro. Todos defendemos el sentido común. El bien. La vida. El conocimiento. La memoria. El esfuerzo. Donde no se coincide es en lo que entendemos por cada una de esas cosas, cómo debemos utilizarlas, dónde reside su valor y utilidad. Y es que ciertos títulos de libros pueden llevarnos a engaños, o no.

    “Mejor educados”. “La escuela contra el mundo. El optimismo es posible”. “El valor del esfuerzo. ¿Qué es el mérito?” Mesa redonda: La pedagogía, ¿freno o impulso?

    No quiero reproducir frases, porque no me tiene sentido, me duele, y ya las tienen escritas y pueden consultarse. Yo soy muy poquita cosa, un analfabeto que quiere aprender a comprender a todo el mundo, me va la marcha de lo difícil, creo que como a mucha gente. En cuanto a tolerancia, como en otros valores, tengo mucho que avanzar. A lo que iba, que se me va. Me gustaría asistir a una auténtica mesa redonda, que puede ser virtual, pero me parece más humana en presencia unos/as de otros/as, en la que se contrastaran opiniones de dos o tres temas o conceptos concretos. Un equipo de dos o tres profesionales de la educación, de investigación educativa, contrastando puntos de vista o paradigma con otro equipo e ideas distintas. No propongo una batalla. Estamos en educación. Mesa de debate, como la antigua Clave (sin el humo de las pipas).

    Hijos felices, adultos esclavos. Ideología buenista. Felicidad – realidad. Escuela tradicional. Pedagogía beata. EL CONOCIMIENTO: ¿Qué es? ¿Cómo se genera y quién?

    Me está recordando mucho a nuestro Quintiliano. Algún día, con más tiempo y argumentos, me gustaría preguntarle por qué ha dejado de ser comunista. Se asocia el comunismo a la juventud, y, con la madurez se opta por ideas más de sentido común, más “ganadoras”, menos OPTIMISTAS, más REALISTAS, ¿Quizás?

    Un gran abrazo, familia. Buen viaje de regreso, Miguel Ángel, veo que vas bien acompañado por una gran oyente. Hasta otra.

  6. Querido José Antonio:
    Qué hermosa metáfora la del amanecer con el Adarve.
    Ayer, en la conferencia que impartí en Palencia, volví a descubrir que hay miles de lectores y lectoras. Os estoy muy agradecido, Porque si no hubiera lectores no tendría mucho sentido la escritura. Suelo decir que hace más el lector por el autor que a la inversa.
    Qué hermosa y decidida esa niña gallega que pone a todo un Colegio a leer.
    Es mejor que haya puntos de vista distintos. Donde todos piensan igual, nadie piensa mucho.
    Esa mesa redonda que propones sería estupenda. Discusión respetuosa y argumentada de las posiciones de cada uno que permite contrastar y profundizar en las ideas.
    Un gran abrazo en este domingo caluroso del mediterráneo.
    MAS

  7. Brevemente, porque estoy inmerso en las impresiones de los documentos de los Trabajos Fin de Grado (TFG) y quiero salir a comer fuera.

    José Antonio, te estás descubriendo como un excelente escritor. Enhorabuena. Sigue este camino: es una manifestación palpable de tu voluntad de optimismo.

    Por otro lado, y puesto que quieres conocer autores verdaderamente optimistas, sin caer en inconsistencias ni acudir a Wikipedia, te recomiendo la lectura de las obras de Erich Fromm, que con toda la sabiduría acumulada a lo largo de los años y a pesar los desastres de la Segunda Guerra y el holocausto judío (él no era religioso), siempre mantuvo una inquebrantable fe en el ser humano.

    Un abrazo y suerte por disfrutar en el verano en el norte de la piel de toro.

  8. Buenas tardes.

    Quiero mostrar mi agradecimiento, primero, al anfitrión de esta casa, por mantenerla abierta a todos y todas los que queramos escribir, aunque no tengamos mucho que decir, pero sí muchas ganas de ser mejores personas en todas las facetas de nuestras vidas, la profesional y la personal. Estamos aquí primeramente por él, porque nos ha encandilado lo que nos dice y CÓMO NOS LO DICE. Pero en su casa, descubrimos a personas de todo el mundo, personas maravillosas, con sus ideas, maneras y peculiaridades. Pero tienen un factor común: todas son BUENA GENTE, todas y todos son gente BIENINTENCIONADA.(Condición imprescindible para todo lo demás).

    En segundo lugar, y era el principal motivo de mi intervención, dar las gracias a AURELIANO por todas las buenas palabras que me viene dedicando en las últimas semanas (antes también, pero ahora resulta reincidente). No voy a ser yo el que le lleve la contraria, él sabrá, es profesor universitario, pero de los buenos de verdad. (Lo de profesor… pretende ser una broma de las de sólo sonreír). Sé que es buen docente, no por sus ojos, pues no puedo tener esa observación. Pero sé cómo nos escribe, cómo nos ayuda y lo que nos cuenta. A parte de en este lugar, tenemos la suerte de poder encontrarlo, semanalmente, en Montilla Digital, con su Negro sobre blanco. Ahí comparte su trabajo, sus investigaciones. Es un docente y es un artista en toda regla, un lujo.

    Sobre su libro “El arte infantil. Conocer al niño a través de sus dibujos”, en una ocasión con más tiempo, que la habrá, me gustaría dejar mi agradecimiento a este trabajo (sin calificativos, de momento). Claro que poco “mérito tiene él”, con la colaboración de esos pedazos de artistas, así cualquiera trabaja…

    Lo que pretendía ser un simple gracias, fijaros hacia arriba lo que me ha costado. ESO SÍ ME DEFINE. (Lo siento Aureliano, te lo has ganado).

    Hasta luego, monstruos, y todos/as los demás que conformáis El Adarve.

    • Estimado José Antonio:
      Sobre el optimismo en al escuela leí hace algunos años LA PEDAGOGÍA DEL OPTIMISMO (Editorial Narcea. Madrid). Está escrito por dos profesoras y un profesor portugueses.
      También me gustó LA FUERZA DEL OPTIMISMO, de Luis Rojas Marcos. En él va analizando la presencia del óptimos en el trabajo, en la salud, en el amor…
      Para que sigas avanzando.
      Saludos cordiales.
      MAS

  9. Comparto la tesis central del artículo sobre la condición de organización optimista de la escuela.
    Las razones me parecen claras y bien expuestas.
    Me permito añadir una razón más: me refiero al carácter democrático, abierto y laico de la escuela pública.
    Es la escuela de todo y de todas, para todos y para todas.
    Sludos.

  10. Me siento optimista por ser una profesora que trabaja con una legión de profesionales en mi país y, más concretamente, con el equipo de docentes que forman mi claustro.
    Claro que es una institución optimista la escuela.Gracias a ella aprenden los niños y los jóvenes a ser ciudadanos.
    Saludos a quienes visitan y escriben en este blog.

  11. Estimada Cristina,

    No sé qué edad tiene Ud., pero por su escrito sé que es muy mayor, aunque su edad, en años, tal vez no coincida en ello. Como si mayor fuese Ud., le voy a hablar. Por ser Ud. mayor, intentaré ser de lo más sincero. Espero que no se encone contra mí. No le voy a dar consejos. Solo exclamar unos quejidos de añoranza, por si de algo le sirve. Yo ya soy un anciano, ay, como envidio su edad física, la de Ud. Sabe Ud., yo estuve en la guerra. Si yo fuese Ud., no me gustaría que me regalasen el oido, sino que me dijesen la verdad de la vida. La verdad completa no se la van a decir en la escuela, en la escuela solo le dirán lo bonito de la vida, la escuela es una feria de ilusiones. La feria es necesaria, pero no lo es todo, lo que no le dirán en la escuela está en los libros y en la vida misma. Yo leería hasta que se me cayesen los ojos de tanto leer, pero trabajando al leer, sudando al leer, imagínándome al escritor de ese libro. Para animarme en la lectura pensaría que en cada libro está la esencia de lo que fue aquella persona, lo mejor y también lo peor de aquella persona. La lectura es el trabajo de todo el año y vida, la escritura es solo la cosecha. La escritura es fácil, amena y, a veces, reporta halagos que la motivan. El verdadero trabajo es leer, leer tiene el solo y glorioso mérito de la íntima satisfacción, el anonimato gusta poco, de ahí parte del esfuerzo que requiere. Yo desentrañaría, haría mía, la vida del escritor de ese libro, que pasó hambre, calamidades, vivió la realidad de la vida, vivió la realidad de lo que es el ser humano. Por qué pensaba lo que pensaba ese hombre al escribir.Yo leería a los clásicos, sobre todo a Proust, a Tolstoi, a Rulfo, a Márquez, a Thomas Man, a Virginia Woolf, a Joyce, a Cervantes, a Umbral, a Cela, a muchos más, y sobretodos a Willian Faulkner. Yo observaría hasta lo más profundo de todo ser humano, y el porqué de su comportamiento. Yo viajaría mucho para conocer el habitat donde el ser humano se desarrolla, hace y dice. Y a donde no pudiera llegar con los pies llegaría con la imaginación. Yo haría cosas, y no diría que hago cosas, para que no se me llenase la cabeza de vientos. Y una vez aquí, para escribir bien, Cristina, mujer, yo haría solo tres cosas: trabajo, trabajo y trabajo.

    Tenga Ud., Srta. Cristina, un buen día.

  12. Estimado Qunitiliano:
    Excelente el comentario que le has dedicado a Cristina sobre la importancia y el sentido profundo de la lectura.
    Estoy seguro de que ella y los lectores y lectoras sabrán apreciarlo en su justa medida. Está cargado de experiencia y de sabiduría. Estupendo en el fondo y en la forma.
    Ojalá que quienes nos dedicamos a la enseñanza podamos plantear sugerencias de este tipo.
    Gracias,
    MAS

  13. Mi nombre es Analia. Soy una docente rural, de una paqueña ciudad llamada LAs Flores, ubicada en la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Sus conferencias y artículos sobre diversos temas de educación que he podido escuchar o leer me han maravillado y es mi deseo poder asistir a alguna de sus conferencias cuando se presente en mi país.Sin lugar a dudas, el relato de la Asamblea en la Carpintería, es uno de mis favoritos, ya que estoy convencida que cada maestro debe ser ese espíritu superior capaz de inspirar éxitos humanos, repitiendo humildemente sus palabras. Reciba Ud. un afectuoso saludo y mi más sincera admiración. Ojalá algún día tenga la suerte de conocerlo personalmente.

    • Querida Analía:
      Gracias por tus palabras, tan positivo y optimistas, que me animan a seguir escribiendo y trabajando con los docentes.
      En octubre de este años (del 2 al 9) haré otra gira por tu país. Ojalá tengamos suerte de encontrarnos. Para mí sería un placer.
      Gracias por tus palabras,por leerme y por participar en el blog.
      Un beso.
      MAS

  14. Buenos días :
    Esta mañana , estimado Quintiliano mi madre me ha dicho que lea su comentario.Como intuyes tengo poco mas de una década y con ayuda de mi madre e entendido todo lo que me querías decir y comunicar.
    Se que me queda mucho por aprender y por saber de la vida y también se que en el colegio no se aprende todo, pero siempre e tenido muy buena ayuda y consejos.Por eso quiero agradecerle su comentario porque me ha servido para reflexionar y para seguir avanzando.Tener “mi libro” en este blog me ha ayudado mucho porque estoy aprendiendo y conociendo cosas nuevas.Quiero dar de nuevo las gracias a mi maestro, a Miguel Santos Guerra y a todas las personas que han comentado sobre mi libro y a los que comenten sobre el (porque siempre me será de gran ayuda).

  15. Querida Cristina:
    Ojalá que sigas leyendo y escribiendo. Y disfrutando al hacerlo. Porque la lectura es una fuente de entretenimiento y d aprendizaje. Además, se puede leer en todas las partes. Yo tengo una hija de tu edad y es una apasionada lectora. También le gusta mucho escribir.
    Yo le estoy escribiendo a ella un diario que comenzó el día de su nacimiento. Y disfruta cuando lee las cosas que le escribo.
    Me alegra de que hayas tenido un maestro estupendo, Y que estés en una familia que ama la lectura.

    Muchos besos, felicidades y buenas vacaciones.
    ¿Ves? En vacaciones también se puede disfrutar leyendo.
    MAS

  16. La pena es que siendo la escuela una institución optimista nos encontremos a profesionales pesimistas.
    Es un contrasentido.
    No se puede identificar optimismo con ingenuidad o con desconocimiento de la realidad.
    NO estoy de acuerdo con aquel viaja afirmación de que un optimista es un pesimista mal informado.
    También creo, como se dice en el artículo, que la educación es un tarea intrínsecamente optimista.
    Saludos. Buena semana. Gracias a todos los participantes y al autor.

  17. No tendría sentido que en una institución optimista estuviesen trabajando docentes pesimistas.
    Esto no quiere decir que el profesorado sea un conjunto de profesionales ingenuos que desconocen la dureza de la vida y las dificultades que existen.
    Lo que pasa es que el optimismo es una actitud que se cómo afrontar esa dureza y esas dificultades.
    Saludos.

  18. No sé qué autor de la escuela de Frankcfurt dijo que en educación podíamos ser pesimistas teóricos pero que teníamos que ser optimistas prácticos.
    Estoy de acuerdo.
    No se puede ayudar a otros aprendan desde la idea de que no es posible aprender y de que no es posible enseñar.
    Lo que importa es saber cómo se genera, cultiva y mantiene el optimismo a pesar de las adversidades.
    Gracias a todos y a todas por comentar y al autor por abrir el debate.

  19. Hola, buenos días,

    Por favor, Sr. Guerra, ya sabe que yo soy de agradecimiento tácito, hagamos la excepción. Gracias a ud., siempre, que es quien inicia estos intercambios de opiniones. Y por favor, no sea muy optimista en las evaluaciones que emite sobre mis comentarios, no vaya a ser que luego, afectado de positividad, me comporte demasiado indulgente con Ud., y así omita parte de la realidad de mi pensamiento. Que éste, aunque maligno y algo miserable, también conviene que se sepa que existe.

    Cristina, ¡rediez!, gracias a Ud.

    Tengan un buen día.

  20. (nos entendemos).

    1.- Mañana.
    2.- (Póngase voz y forma de Eduard Punset). ¡Qué demonios habré puesto!
    3.- ¡Vaya sorpresa te vas a llevar, Basilio!

    4.- (Post data. En este “club” debo tener los recibos al día, y seguro que entro sin llamar. En otros, parece ser, más selectos, tienen que estudiar mi currículum y ver si vengo en son de paz, o doy la talla, o no sé qué. Ante lo maravillosa que es la instrucción, (como la que hice en la guerra de San Fernando y en la África más cercana), y una pregunta de 4 palabras, se lo están pensando o no. ¿Quién lo sabe? Bueno. Ni me va ni me viene. Era una muestra más de las distintas realidades de la vida).

    5.- Felicidades anticipadas, Aureliano. (Dadas las fechas, eres, eres, …, como un toro).

    (Como vine, me voy, de repente, sin más. Pero sin hacer mucho ruido. No quiero molestar).

  21. Estimado José Antonio:
    Ya sabes que aquí eres siempre bienvenido.
    Espero buenas noticias mañana.
    Te lo mereces.
    Saludos.
    MAS

  22. Gracias, José Antonio. Me imagino que el símil viene de eso que dice “7 de julio, San Fermín”.

    A pesar de ser hoy mi cumpleaños, toca ir a “currar”. Pero sobre esto quiero contar una pequeña anécdota.

    Hace unos días, nos reunimos en la Facultad el grupo que configuramos la Comisión de TFG (trabajos fin de grado). Teníamos que organizar los tribunales y distribuir al alumnado (unos 300) según las temáticas que habían abordado; tarea bastante larga, que nos ocupó mañana y tarde.

    Puesto que los días de defensa previstos eran 6, 7 y 8 de este mes, bromeando les dije: “Espero que no me pongáis el día 7, pues es mi cumpleaños y, la verdad, celebrándolo en tribunales pues no es excesivamente grato. De todos modos, si al final resulta que es así, traeré una tarta y al acabar la defensa de los diez alumnos les invitaré a celebrarlo. Es más, me imagino que ese día estaré muy contento y las calificaciones serán muy buenas…”.

    “Pues yo también cumplo los años ese día”, apuntó Sebastián, que es el coordinador de este grupo.

    “Vaya, me parece que debemos tener un carácter parecido… Eso dicen los horóscopos, en los que yo no creo. Por cierto, yo cumplo 68 años… eso quiere decir que al menos estaré otros dos años y me convertiré en el referente histórico de esta Facultad, ya que este curso se jubilan Mercedes y Julio, los dos compañeros que quedan de la generación del 70… Por cierto, ¿cuántos cumples tú?”.

    Sebastián parece incomodarse algo con la pregunta, dado que tarda en responder. Finalmente nos dice: “En mi caso, son 38”.

    Como cierre de este pequeño diálogo, al margen del tema que teníamos en mano, le comento medio en broma: “Fíjate, Sebastián, lo que te queda todavía por delante… al menos tendrás que estar otros treinta años en la tarea, así que aprovecha el tiempo que, según se dice, es oro”.

    Lo dicho: mañana presidiré uno de los tribunales. No les podré llevar una tarta al alumnado; pero hoy, que esperaba tener libre, me convocan en el decanato para debatir un problema de distribución de las asignaturas … ¡Cosas de este mundo!

  23. Querido Aureliano:
    En primer lugar, felicidades en tu cumpleaños.
    No sé si me has oído contar que el escritor francés Edmond Rostand, el día que cumplió 80 años, dijo. Desde luego, los espejos ya no son lo que era,
    No es mala forma de celebrar el cumpleaños hace trabajando.
    Felicidades también para Sebastián.Todavía le queda. A los dos os deseo felices años de enseñanza.
    Un gran abrazo.
    MAS

  24. Estimado José Antonio:
    estamos a la espera de tus novedades.
    Ya ves que nos tienes en ascuas.
    Sé lo que son las oposiciones y la evaluación de los ejercicios. ES PROBABLE QUE EL SÁBADO DEDIQUE EL ARTÍCULO A ESTE TEMA, TAN CRUCIAL.
    MAS

  25. Gracias, Miguel Ángel, por tu felicitación.

    Quisiera comentarte que algo parecido a lo que dijo Edmond Rostand fue lo que le indiqué al grupo de alumnas cuando hace unos días realizamos un ensayo para la defensa de sus TFG.

    Resulta que una de ellas había presentado uno con el título de “Conocimiento de la propia imagen a través de los dibujos de los escolares del ciclo superior de Educación Primaria”.

    Como no terminaba de diferenciar entre autoconcepto e imagen propia (o autoimagen), le dije para que lo comprendiera:

    “Mira, Natalia, cuando pienso sobre mí mismo, me imagino que tengo sobre los cuarenta años. Esto quizás se deba a que, al estar con vosotros, es decir, con gente joven, me siento cercano a vuestras inquietudes y vuestros problemas, por lo que me siento más joven de lo que soy. Esto podría ser una parte de la idea de autoconcepto que tengo sobre mí. Sin embargo, cuando me miro por las mañanas en el espejo, me pregunto: ‘¡Madre mía! ¿Quién es ese con barba y pelo blanco que aparece ahí enfrente?’ Como verás, en este caso, la imagen propia, la que veo en el espejo, no se ajusta a la idea de autoconcepto. Pues bien, ¿lo has entendido?”.

    “Sí, sí. Ya entiendo la diferencia entre la idea mental y la idea que parte del sentido de la vista”, me responde con cierta efusión.

    Bueno, pues espero que Natalia mañana, día de su defensa, se acuerde del profesor con el pelo y la barba blanca que se mira al espejo y no acaba de reconocerse, y realice una buena intervención.

  26. Creo que la escuela es una institución optimista. O mejor, debería ser.
    Porque algunas veces los profesores no viven en esa situación de optimismo.
    Y eso es esencial paracalificar la institución de optimista..
    Saludos.

  27. Yo me apunto al optimismo radical porque estoy convencida de que esta tarea es importante para las personas y para las sociedades.
    Y me gustaría formar pardeen equipo de profesionales en una institución que también se sintiera y fuera optimista.
    Ya sé que hay muchas dificultades de todo tipo, pero la esencia dela tarea no es compatible con el pesimismo.
    ¿Qué hacer para ello?
    Pensar más en lo esencial y menos en lo accidental.
    Saludos.

  28. Rápido, que estoy perdiendo de dormir. Lo hago por el aprecio que le tengo a los “quemados”, para echarles agua en las ascuas sobre las que andan.

    ¡Qué silencio más silencioso en mis 80 metros cuadrados! La familia me ha dejado, se ha ido al campo.

    Y yo, que me había quedado de retén, solo, sin nada en la nevera, sin nada en los bolsillos, si es que hasta se han llevado el coche. Toda la tarde consultando la página de los tribunales para ver si salía el veredicto, y nada.
    Lo consulto hace un rato, y ahí está, y ahí no estoy, entre esas 21 que siguen la competición. Suerte.

    Aprovecho que todavía estoy en los coletazos finales de la institución optimista.
    Como en Navidad, ahora es el momento de pensar en la salud, y en que mañana tengo que coger el autobús que me lleve a la tierra que no piso desde debe hacer dos meses. Y cuando digo tierra, me refiero a tierra tierra, sí, esa que mancha y da la vida. Me han enviado unas fotos y veo que tengo faena con la hierba y otros menesteres. Y es que este domingo y lunes, son las fiestas parroquiales de mi aldea, sí, esas a las que es muy dada toda Galicia.

    Me hubiera gustado perdérmelas, pero estoy pensando, dadas las notas vistas y comparándolas con años anteriores, que a ver si llego al uno y no paso tanta vergüenza delante del mundo mundial. Todo es público, como debe ser.

    Tened cuidado con el aire acondicionado los que estéis por esos lugares de 30 grados nocturnos. Yo procuraré taparme con la manta, que tampoco es cuestión de ponerse malo. Umm, qué buen dormir tenéis, aunque alguno, por si no os lo habían dicho, ronca un poquito.

    Poco queda ya para la nueva entrega de Miguel Ángel. Abur.

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