La evaluación como control

14 Nov

La polémica que se ha suscitado en España sobre la evaluación del quehacer del profesorado con repercusión en el sueldo, me ha impulsado a escribir estas líneas que critican una concepción mercantilista y autoritaria de la evaluación. Es curioso, las autoridades que deciden que se evalúe a los inferiores, nunca se someten a la evaluación que ellos proponen como deseable.

Hay finalidades pedagógicamente ricas de la evaluación (dialogar, comprender, aprender, mejorar, estimular…) y otras que son pedagógicamente pobres (controlar, clasificar, seleccionar, comprobar, medir, premiar o castigar…). Hay otras, finalmente, que son abiertamente perversas (excluir, jerarquizar, amenazar, torturar…).

La pregunta fundamental sobre las evaluaciones (de alumnado, de profesorado, de programas, de instituciones, de sistemas…) es la de su finalidad. ¿Para qué se hacen? ¿A quién sirven? ¿Qué valores defienden? Es también importante saber de qué tipo de evaluación hablamos, por supuesto y no podemos desdeñar la preocupación de que se haga con rigor. Pero, lo que es verdaderamente decisivo, pues, es saber qué pretende, qué busca, qué trata de conseguir. Cuando hablamos de hacer evaluación, nos hemos de preguntar en primer lugar: ¿para qué?

Hay finalidades pedagógicamente ricas de la evaluación (dialogar, comprender, aprender, mejorar, estimular…) y otras que son pedagógicamente pobres (controlar, clasificar, seleccionar, comprobar, medir, premiar o castigar…). Hay otras, finalmente, que son abiertamente perversas (excluir, jerarquizar, amenazar, torturar…). Se me dirá que, en cualquier caso, la finalidad es mejorar la práctica. Pero hay modalidades de evaluación que solo conseguirían la mejora de la práctica gracias a un milagro, es decir, a un fenómeno inexplicable, irracional. Y hay modalidades abiertamente inmorales.

La evaluación jerárquica e impuesta tiene virtualidades controladoras, pero casi nunca obtiene la mejora. Explicaré por qué.

En primer lugar porque el evaluado suele artificializar el comportamiento con el fin de conseguir una buena evaluación por parte de la autoridad evaluadora. Hace unos años se puso en marcha en un Colegio de Barcelona un proceso de evaluación externa del profesorado. Había en ese Colegio un docente muy “vanguardista” (en cuanto entraba en clase se ponía a leer el periódico La Vanguardia). Pues bien, durante todo el tiempo que duró la evaluación dejó de ser “vanguardista”. Y el mismo día que terminó la evaluación volvió a serlo. Lo que pretendía ese profesor era dar una buena imagen al evaluador, no mejorar su práctica.

En segundo lugar, suele generar resistencias, algunas cargadas de lógica. Si se considera tan buena la evaluación, ¿por qué no se comienza evaluando a las autoridades que la imponen? ¿Quién evalúa a los evaluadores y evaluadoras?

En tercer lugar, existe el convencimiento de que si de los resultados de la evaluación se derivan exigencias que interpelan a quienes gobiernan, esas no serán tenidas en cuenta. Se pondrá todo el énfasis en las exigencias que hay que plantear al evaluado. Es una evaluación de naturaleza descendente, no ascendente.

En cuarto lugar, se suelen formular reticencias sobre el contenido del informe. “Nosotros sabemos muy bien lo que sucede aquí…”, “en tan poco tiempo no pueden conocer los evaluadores lo que hacemos:..”, “se han equivocado al hacer interpretaciones…”, “no se puede evaluar con rigor aplicando cuestionarios…”, “no se han triangulado las informaciones procedentes de distintos métodos ni de distintos sujetos…”.

En quinto lugar, es frecuente que se crucen, sobre ella, dos discursos no solamente alejados entre sí, sino contradictorios. Por una parte se habla de una evaluación de procesos, encaminada a la mejora, participativa, negociada, dialogante, cualitativa…. Y la realidad nos habla muchas veces de una evaluación autoritaria, impuesta, no dialogada y encaminada al control…

La prueba más clara de que es autoritaria es que no se suele negociar lo que es sustancial: si se hace, quién la hace, qué finalidad tiene, cómo se hace, cuándo y cómo se hace…

En sexto lugar, se formulan a través de ella comparaciones que suelen ser injustas e irracionales. No se puede comparar lo que es incomparable. Las circunstancias de cada docente son tan diversas que cualquier comparación resulta gratuita y contraproducente.

En séptimo lugar, genera temor, más que reflexión, miedo más que estímulo, desconfianza más que entusiasmo. Sería muy interesante que los evaluadores pensasen en el clima que se genera con este tipo de evaluaciones.

Una buena parte de lo que le sucede a cada profesor depende de las condiciones en las que trabaja. Habría que empezar por mejorarlas. El número de alumnos y alumnas por aula suele ser excesivo, las horas de trabajo del docente suelen ser abusivas, las condiciones salariales suelen ser manifiestamente mejorables…

La evaluación tiene poder. Resulta imprescindible, desde el rigor y desde la ética, reflexionar sobre cómo se maneja ese poder. Es decir si se emplea para comprender, animar y mejorar o si se utiliza para controlar, asustar y castigar al profesorado.

Cuando la evaluación se inicia y se realiza desde el poder es preciso pensar si se está haciendo un buen uso de la autoridad. La palabra autoridad proviene del verbo latino auctor, augere, que significa hacer crecer. Tiene autoridad aquella persona que ayuda a crecer. La que silencia, controla, castiga y reprende tendrá poder, pero no tiene autoridad. El perro controla el rebaño, pero el rebaño no le sigue.

Es cierto que no da igual hacerlo bien que hacerlo mal. No estoy en contra de la evaluación del profesorado. Estoy en contra de una evaluación que se utiliza como un arma contra ellos. Estoy en contra de una evaluación que atemoriza, que no estimula.

Me parece también importante que la evaluación se haga técnicamente bien. Que atienda procesos y no solo a resultados, que esté contextualizada, que de voz a los participante en condiciones de libertad, que se exprese en un lenguaje inteligible, que atienda a los valores, que se comprometa con los valores de una sociedad democrática, que sea honesta, que sea dialogante, que use métodos diversos y sensibles, que se encamine a la mejora… En definitiva, que sea educativa. Es decir que eduque al que la hace y al que la recibe.

Yo le doy mucho peso a la negociación inicial, de proceso y final. Hay que negociar al inicio la finalidad, el proceso y las condiciones. Pero la negociación no se hace de una vez por todas. Pueden suceder hechos que obligan a modificar los acuerdos. Negociar el informe resulta imprescindible. Porque el informe es una perspectiva sobre lo que se ha evaluado, pero no es la única. No es infalible. Nadie puede poner el veto a parte o a la totalidad del informe pero, si después de analizado, no se llega al acuerdo, el evaluador debe incorporar literalmente al informe las discrepancias de los evaluados. Negar el veto defiende los intereses de la evaluación. Incorporar obligatoriamente las discrepancias defiende los intereses de los evaluados y evaluadas.

La negociación tiene que ver con el sentido ético y democrático de las evaluaciones. Tiene que ver también con el rigor. Y, sobre todo, con su capacidad de transformar las prácticas. Si alguien entiende la evaluación como un mero ejercicio de control, es probable que pretenda pasar por ella defendiéndose más que comprometiéndose.

26 respuestas a «La evaluación como control»

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  3. Miguel Angel.

    La semana pasada dejaste intuir este tema y ya veo que en esta lo tocas abiertamente. Y como no puede ser de otro modo, todo lo que argumentas sobre la evalaución del profesorado es extrapolable a la evaluación del alumnado.

    Si a nosotros nos “pica” “duele” o “molesta” que nos apliquen una evalución controlara, clasificadora, jerarquizadora,… y que tiene por finalidad premiar o castigar, a nuestro alumnado le sucede lo mismo. Así que intentemos llevar a la práctica una evaluación lo más formativa posible.

    Quizás no se lleve a cabo esta evaluación plenamente por falta de instrumentos, por ausencia de recursos o, simplemente, por desconocimiento. Nuestra cultura en temas de evaluación suele estar impregnada por nuestra experiencia, y ésta está unida a una evaluación basada en la medida y en el control. No obstante, poco a poco vamos dando pasos hacia adelante en otras prácticas más formativas.

    Finalmente, en un día como hoy, donde la barbarie vuelve a hacer acto de presencia, quiero mostrar mi solidaridad con el pueblo francés.

    Buen fin de semana a todos y todas.

  4. De acuerdo con la tesis básica del artículo. La evaluación tiene que tener un fin. Un fin que sea lógico y justo.
    Porque las cosas hay que hacerlas con un sentido, con una finalidad. Y las finalidades pueden ser buenas o malas.
    Poner en marcha una evaluación del profesorado tendente a incrementar o disminuir el sueldo es un fin, si no malo, por lo menos equívoco. Porque lo que se perseguirá el tinte´res y no la bondad de la práctica y el bien de los alumnos. Lo que no sea rentable, no se hará.

  5. La evaluación tiene poder. Y el poder se puede emplear para el bien o para el mal.
    Hay que tener cuidado con el uso del poder. Porque esa evaluación que se propone tiene naturaleza jerárquica. Vendría impuesta y sus condiciones y criterios, probablemente, no serían negociados.
    ¿Qué efectos producirá? Pues yo creo que muy claros: artificialización del comportamiento en búsqueda de resultados.
    Por otra parte, habría que implementar todo el proceso: evaluados formados, búsqueda de criterios de los alumnos, de los colegas, de los directivos, de los padres y madres, de los expertos… No es un asunto fácil. Pero yo también creo que lo fundamental es saber qué es lo que se pretende.

  6. Hoy es un día que no apetece demasiado comentar nada, guardar un silencio de luto, pero vamos a evaluar, vamos a mojarnos.
    1.- ¿Por qué tanta violencia? Será porque no es justo este mundo,…
    2.- ¿ Por qué no todos los muertos cuentan igual? Será porque éstos son de los nuestros, nos coje más de cerca,…
    3.- ¿ Por qué esa declaración de que estamos en guerra?¿Acaso hace una semana no lo estábamos? Desde la foto del niño Aylan en la playa, escuché después de 15 días que habían muerto 85 niños más? No contamos hombres y mujeres,..
    4.-¿ Por qué en un caso hablamos de terrorimo y en los otros hablamos de guerra, de querra preventiva,de defender nuestros valores, nuestro modo de vida?
    5.- ¿ Por qué CADA VEZ TENEMOS MENOS EXCUSAS, menos vergüenza de mostrar nuestros valores, que ,evaluemos,abramos los ojos, no son lo mejores de los valores. PAZ, DIALOGO, TOLERANCIA, AYUDA, PREOCUPACIONES, SOLUCIONES,…
    6.- Desde que tengo memoria, estando en una iglesia,lugar de reflexión, de pensar en cosa buenas, de pedir al Todopoderoso cosas,UNA DE ELLAS ES SIEMPRE POR LA PAZ EN EL MUNDO, pero los conflictos son continuos.
    7.- Quizás los que asisten a OTRAS IGLESIAS, deberían pedir a su TODOPODEROSO, por un MUNDO MÁS JUSTO. La justicia trae la paz.
    8.- Todo son decisiones, voluntades, evaluaciones; estoy escuchando la radio y están opinando todas las personas que, de algún modo tienen el poder, aspiran al poder. NO ME GUSTA LO QUE ESCUCHO.
    9.- Que se dejen de represalia tras represalia,que se dejen de pensar con las tripas, que analicen los problemas con rigor,QUE DIGAN A LAS CLARAS PARA QUE O POR QUE van a hacer lo que van a hacer.
    10.- Las noticias son como los clinex. Estamos de elecciones. Cambio climático. Contaminación en las grandes ciudades. NUESTRA PIEL ES PERMEABLE A LOS GASES.¿POR QUE HA DEJADO DE SER PERMEABLE AL SUFRIMIENTO SE LOS DEMAS? Todos tenemos derecho a una vida mejor, aun mundo mejor para el presente y el futuro. Cambio climático. Reunión en París.No se ponen de acuerdo 2,¿se van a poner de acuerdo cientonosecuantos?
    Un saludo a todos y mi ánimo a todos los que sufran por cualquier motivo.( De evaluación directamente ya he comentado en anteriores ocasiones,pero el leer tus pansamientos, tus argumentos, no me cansan nunca y no puedo estar más de acuerdo contigo. Un hombre de medio siglo que no existe. No me dejan aprender en el lugar en donde debo aprender)

    • Querido José Antonio:
      Yo también quiero expresar mi dolor y mi pesadumbre antes los actos terroristas que han tenido lugar ayer en París. Este hecho me lleva a pensar en lo que está haciendo la educación con las personas. ¿A qué escuela han asistido estas personas? Y, sobre todo, ¿qué han hecho con su responsabilidad, con sus convicciones, con sus principios?
      Mi compasión por las víctimas y por sus familias.
      Y mis deseos de que se tomen medidas con la cabeza y no con las vísceras.
      Ojalá que sepamos educar para la paz.
      MAS

  7. El problema de la evaluación es siempre peliagudo.
    Estoy de acuerdo en que la finalidad es una cuestión importante. ¿Para qué?
    Después vendrá el cómo y el cuándo.
    La cuestión que se está debatiendo ha generado un clima negativo en las escuelas.
    Pero hace falta dar respuesta al problema de los buenos y de los malos docentes.
    Porque, efectivamente, no da igual el hecho de que seamos buenos o malos en las aulas.
    Se sabe quién es el mal docente. Hay que intervenir. De abajo y de arriba. Y también de al lado. Es decir, los alumnos, los jefes y los iguales.

  8. No me gusta la propuesta. Creo que sería un desastre su aplicación. Me refiero a la evaluación del profesora con repercusión en el sueldo.
    Y peor si lo único que cuenta son los resultados. Está claro que los chicos de zonas más desfavorecidas los van a tener peores.
    Saludos y buen domingo.
    MAS

  9. También quiero expresar mi dolor por lo que ha sucedido en París. Me hace reflexionar sobre el papel de la educación y de la escuela. ¿Cómo evolucionan estas personas para llegar al terrorismo?
    ¿Qué pasa con esas mentes para deteriorarse de este modo?
    ¿cómo hacen la captación años proselitistas?
    Saludos.

  10. Hay momentos, Miguel Ángel, que es muy difícil concentrarse en un tema, como es el que has propuesto en esta semana sobre la evaluación, cuando el horror se ha acercado tanto a nuestras fronteras que nos hace revivir la tragedia de Madrid del 11 de marzo de 2004.

    Es lo que me pasa en estas fechas, en las que la palabra “fanatismo” se ha instalado en mi mente y me resulta un tanto difícil pensar en algo que considero crucial para los que trabajamos en la enseñanza.

    Por otro lado, resulta que estaba elaborando un trabajo acerca del pensamiento de Voltaire, autor que, por cierto, nos narra las atrocidades cometidas a lo largo de los siglos por las distintas confesiones cristianas (católicos, luteranos, calvinistas, hugonotes, jansenistas…) en la Europa que habitamos.

    Creo que todos deberíamos leer su obra “Tratado sobre la tolerancia” (magnífico trabajo) para entender la sangre y las guerras que costaron hasta llegar a una situación de aceptación de unos con los otros.

    Entiendo que es, en gran medida, lo que acontece actualmente con ciertas ramas del Islam (chií, sunita, wahabismo, etc.) y que ya se produjeron entre las cristianas que están establecidas en Europa.

    Para que no nos olvidemos del fanatismo vivido en estas tierras, quisiera traer dos pequeños ejemplos extraídos de la obra de Voltaire “Ensayo sobre las costumbres”:

    “Los españoles, en el asedio de Harlem (1573), arrojaron a la ciudad la cabeza de uno de los prisioneros. Los habitantes les tiraron once cabezas de españoles, con esta inscripción: ‘Diez cabezas por el pago del diezmo y el número once por los intereses’. Cuando Harlem se rindió sin condiciones, los vencedores hicieron ahorcar a todos los magistrados, a todos los pastores protestantes y a más de mil quinientos ciudadanos: esto era tratar a los Países Bajos como habían tratado al nuevo mundo. La pluma se le cae a uno de las manos cuando vemos cómo los hombres las gastan con los hombres”. (“Ensayo sobre las costumbres”, vol. II, pág. 443).

    “Si contásemos que los crímenes que el fanatismo ha cometido desde las querellas de Atanasio y Arrio hasta nuestros días, veríamos que esas querellas han servido mejor que los combates para despoblar la tierra: pues en las batallas no se destruye más que a los miembros de la especie masculina… pero en las masacres efectuadas por causa de la religión, se inmola a las mujeres como a los hombres”. (“Ensayo sobre las costumbres”, vol. II, pág. 662).

    Sé que algunos argumentarán que los horribles crímenes de París no son el resultado de una cuestión religiosa, sino que hay bastantes factores a considerar. Cierto; pero el fanatismo, en el que el odio más cruel está tan presente, es difícil deslindarlo de ciertas interpretaciones o ramas que surgen del tronco de determinadas culturas religiosas.

    Con todo, creo que algunos países de Oriente Próximo tienen hacer un largo recorrido cultural, moral, de igualdad entre el hombre y la mujer, de derechos a la libertad individual y de conciencia… y que inevitablemente habrá bastante conflictos con el denominado “Occidente cristiano”.

    En fin, espero Miguel Ángel que no te moleste esta desviación del tema que has propuesto, pero es que a veces, como antes apunté, parece un tema que es más fácil tratar cuando el horror se haya alejado un tanto de nuestras mentes.

    Un fuerte abrazo.

    • Querido Aureliano:
      El problema de las religiones es que confunden su moral con la ética. Si respetasen los principios de la ética (y no su moral particular), no hubiese habido quema de herejes, ni guerras santas… ni ahora este terrorismo que enardece a la consigna de Alá es el más grande.seña y se aprende
      Respetar la ética, una ética que guíe el comportamiento humano y que respete los grandes principios de respeto a la vida, a la dignidad de los seres humanos, a la solidaridad, a la compasión, a la justicia… acabaría con estas tragedias, nacidas del fundamentalismo y el fanatismo.
      Pues bien, eso se enseña y se aprende.
      Un abrazo y gracias por el excelente comentario.
      MAS

  11. Es cierto, Aureliano.
    Parece que solo es importante hablar del dolor de las víctimas y de todos los testigos.
    ¿Por qué sucede esto?
    ¿Cómo se puede evitar?
    No es fácil, pero no todos los caminos son igualmente eficaces.
    Creo que un camino importante es la educación bien entendida, no la mera instrucción.
    En definitiva, los valores.

  12. El tema de la evaluación es de vital importancia. Porque la evaluación marca el éxito o el fracaso. Tener éxito en la evaluación es lo que s pretende. Por eso es importante definir qué es lo que hay que hacer para conseguirlo. Si eso que hay que hacer es importante estaremos en el buen camino. Si lo que hay que hacer es escasa importancia (los resultados) bastará subir las notas para tener éxito.
    En lo que no estoy de acuerdo es en las repercusiones del éxito o el fracaso en la evaluación en el sueldo de los docentes.
    Porque eso haría que las personas se movieran por el dinero y no por las convicciones.

  13. Es cierto que apetece hablar de otra cosa. Los atentados de París tienen absorbidas nuestras preocupaciones. Mi condena absoluta del terrorismo y mi adhesión con las víctimas.
    Pero no quiero dejar de mostrar mi posición respecto al tema de hoy (que había sido escrito antes del atentado). Yo espero y pido que también se toque este tema en el blog.
    No estoy de acuerdo con la propuesta del señor Marina. Me parece del todo mercantil e identifica a una escuela con una fábrica.
    Saludos cordiales,

  14. LA EVALUCIÓN COMO CONTROL: Una vez más, querido Maestro, me siento increpado para escribir en la sección de Comentarios. Todo debate, en virtud de la evaluación o de otros elementos del fenómeno y del hecho educativo, es algo bueno: que se hable, que la opinión pública políticamente correcta o la opinión no tan “ortodoxa” es buena. Hace bien que la gente, la ciudadanía, las familias, la comunidad educativa, el profesorado, los representantes de unos y otros y otras se pronuncien.

    Es el principio de algo frente a la pasividad y la desidia mantenida por todos y todas, más o menos vinculados o afectados por la institución escolar.

    Ahora bien, si algunos ingredientes que desencadenan el debate: el profesor Marina acepta, parece ser, elaborar el llamado Libro blanco de Educación del y para el gobierno popular, igual que hace unos años elaboró manuales de E. para la Ciudadanía. Y declara que se constata una heterogeneidad en el actuar del profesorado español que debe ir en consonancia con su remuneración, o con la de los centros (en función del rendimiento en las pruebas de etapa por parte del alumnado). Dice, entre el mare mágnum de informaciones, que la piedra angular de la calidad educativa es el profesorado…

    Parece paradójico, en plena era de la información y de la comunicación robótica, que pulsando una tecla no se sepa en Madrid, en Sevilla o en Sebastopol cómo trabaja cada docente. Yo, al poco de estrenar centro, intuyo cómo debe ser la labor docente de mis compañeros y compañeras…tengo un tufillo que me lo da la intuición, y no suele fallar.

    Que no me nieguen las administraciones que no saben cómo un docente que imparte en 2º de Bachillerato prepara y TRATA a su alumnado: las pruebas PAEU hablarán en parte.

    Creo que la labor de la inspección educativa permite conocer a cada docente: ¡Cuántas reclamaciones ha tenido este curso pasado y otros!

    Formación (CEP, CFIE y otros entes): que pulsen la tecla del ordenador en la sección de nóminas. A una compañera no la pagaron un sexenio por no haber acreditado las horas exigidas para ello.

    Que vayan a la barriada: del buen profesor/a como del malo malísimo (o malísima) habla la sabiduría de las gentes.

    Termino: Si mañana acude el Consejero de mi comunidad a mi centro escolar y pregunta por X profesor al alumnado, a la AMPA, a mi director…creo que todos y todas al unísono coincidirían (habiendo hablando por separado) en la valoración.

    A mí, al final, todo ello me recuerda la tesis de un libro de Gil Calvo: “El miedo es el mensaje”. Preparémonos…por la evaluación nos valorarán y nos atemorizarán. Ese es el verdadero mensaje de esta tecnoburocracia. ¿Podría preguntar a los alumnos/as de Marina? ¿Sigue en activo? Es fácil poner el dedo en la herida…

    • Totalmente de acuerdo.
      Estoy seguro como tú de que alumnos, compañeros, directivos y padres SABEN muy bien cómo es y cómo actúa cada docente.
      Poner en marcha una evaluación sancionadora es poner la escuela al servicio de la tecnocracia.
      Marina ya lleva varios años jubilado como catedrático se Secundaria.
      A mí me ha sorprendido que haya aceptado un encargo del PP a tres meses de las eleccciones, él solito y de un Libro de tanta envergadura. Misterios.

  15. Evaluar es comprender, es el título de un libro publicado por el profesor Santos Guerra nos sé ahora dónde. reo que no era una editorial española.
    Pero es probable que aquí la evaluación estaría muy tentada en la medición. En la medición de resultados y en la aplicación de criterios cuantitativos para la aplicación en los sueldos.
    Los alumnos de una escuela que está en un barrio depauperado obtendrán, casi seguro, peores resultados. ¿Es justo que los profesores tengan un castigo por ello?
    La propuesta de Marina debería ser consultada con los profesores.

  16. Soy docente y me estoy temiendo lo peor.
    Me estoy temiendo que los profesores seamos sometidos a un control jerárquico que imponga unos criterios más que discutibles sobre la bondad de nuestra actividad.
    No me quiero imaginar al señor Wert (o a sus seguidores) elaborando los indicadores de evaluación para la evaluación del profesorado.
    Si lo que primase para elaborarlos fuesen los principios de la LOMCE yo me echaría a temblar.
    Otra cosa que temo es que se pongan a hacer evaluaciones personas que no tienen la preparación adecuada para hacerlo.
    Hay otras estrategias mucho más eficaces para impulsar a la mejora.

  17. Muchísimas gracias, Miguel Ángel. No sé si el Sr. ministro de Educación, Cultura, Deportes (y Tauromaquia, pondría yo) ha pedido al profesor Marina dicho informe (Libro blanco), si el doctor Marina se ha ofrecido, o se han simultaneado ambas posibles realidades. Habrá que evaluar también su sabroso Libro blanco ( o negro o anti…). APRESURADAMENTE elaborado -eso si no había trabajado antes el Sr. Marina para el prófugo Wert. Dice el Sr. ministro que las propuestas del informe se someterán (como él) al diálogo, una vez que “hayan cerrado” el dichoso librito. Curiosa paradoja y contradicción. ¿Te han pedido -es pregunta retórica, Miguel Ángel- orientaciones, sugerencias que enriquezcan esa intención: mejorar la educación? He consultado el blog o página en donde Marina con falsa modestia pide y demanda sugerencias antes de presentar el librito. Buen marketing: cuida la imagen. No sé si habrá cuidado otros valores con tanta industria libresca, con tanto “best-seller”. Habría que indagar para evaluar si es coordinador, autor o qué…
    Las cuentas no cuadran en el despacho de Montoro. Podadora al canto.

  18. PARA EMPRODEOTRAEDUCACIÓN:

    La verdad es que todo es un tanto paradójico. Anunciar el diálogo a posteriori, en lugar de anticiparlo, hacer el encargo a una sola persona, hacerlo a tres meses del fin d ella legislatura, sin incluir a los profesionales de la educación…
    Ya te digo que me ha sorprendido la aceptación en solitario (y el momento) de un encargo tan ambicioso.
    Se ignora todo el trabajo que durante muchos años muchas personas han realizado sobre estas cuestiones.
    Por supuesto que a mí nadie se ha dirigido. Ni del Ministerio ni el propio Marina.
    En el Foro de Sevilla se está trabajando desde hace mucho en unas BASES PARA UNA LEY DE EDUCACIÓN. Que yo sepa, nadie ha llamado a las puertas del Foro.
    No podemos olvidar que quienes prometen diálogo impusieron una ley SIN UN SOLO VOTO A FAVOR más que el suyo en el arco parlamentario. Y que la LOE tuvo el apoyo de todos los partidos menos el del PP.
    Tampoco se avinieron al PACTO EDUCATIVO cuando Angel Gabilondo hizo la propuesta.
    Nada es inocente.
    Y la propuesta de la evaluación, tampoco.
    Saludos.
    MAS

  19. El debate que se ha suscitado con este asunto ha dejado en segundo lugar otros no menos importantes, como la selección, la formación inicial, la organización, la dirección, la participación de las familias… que se están silenciando.
    Creo que no debemos ser incautos. Esta puede ser una cortina de humo que nos impida centrarnos en cuestiones que no se pueden dejar al margen.
    Aunque todo es importante en educación, hay unas cosas más importantes que otras.
    ¿Cómo puede dedicarse a la docencia durante años un psicópata?
    Saludos

  20. DE NUEVO, APRECIADO MIGUEL ÁNGEL: ¡Muchísimas gracias por tu diligente respuesta! Vivimos como (o) adormecidos, y, si hablamos con la riqueza y el poder de los argumentos, del discurso razonado y razonable, del derecho a la palabra (la mejor estrategia, creo yo) que debe fluir en una sociedad “¿democrática?”, nos manipulan o nos ponen la mordaza legal o sibilinamente camuflada, diciéndonos desvergonzadamente que participemos en blogs, que aportemos y remitamos sugerencias en la web del Dr. Marina. Al menos, que os dejen opinar y aportar luz a los especialistas de la Pedagogía, de la investigación de las experiencias que han ofrecido resultados muy prometedores…La indefensión y el desánimo se instalan (si no lo están ya) en el alumnado, nuestro futuro sin futuro, no solo en el profesorado y en las familias.

  21. Me preocupa el desenfoque en los grandes temas.
    Es importante tener buenos profesores, saber elegirlos, saber formarlos… Y es importante que sean competentes y responsables en el ejercicio de su profesión. Pero, claro, hay que ser exigentes cuando tienen en sus manos cosas tan importantes como las mentes y los afectos de los niños.
    Quiero decir que quien es responsable tiene que responder. ¿Qué pasa si no lo hace? Pues creo que hay que intervenir. Como alguien decía en un comentario anterior: lo saben los alumnos, los padres, los colegas, los superiores… ¿Por qué se callan?
    Lo que no me gusta es la evaluación de los resultados para el incremento de sueldo.

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