Debate que algo queda

22 Feb
El vicepresidente estadounidense Richard Nixon debatiendo con Nikita Jrushchov en lo que llegó a ser conocido como el debate de cocina.

El vicepresidente estadounidense Richard Nixon debatiendo con Nikita Jrushchov en lo que llegó a ser conocido como el debate de cocina.

A mí que un periodista, como David Bollero, enfrente sus opiniones en una columna, y se genere un debate en el que intervienen los ciudadanos, incluso la propia alcaldesa, Encarni Anaya, aludida, a través de las redes, y que otro periodista, deportivo, en esta caso, Kiko García, responda y ofrezca su opinión, en otro columna, y que podamos cruzar unas y otras en la radio pública de Rincón de la Victoria, en Radio Victoria, con otros tertulianos, como Javier López, Kiko Guerrero o Víctor Carlo Magno…, a mí, digo, me parece un síntoma de buena salud pública y de regeneración.

Debatir es batirse con ideas siguiendo reglas, lo más lógicas e irrebatibles, para ver cuál son las más correctas y cuáles son inaceptables. En un debate no hay ganadores, ni vencidos. Son las ideas las que ganan o pierden. Como decía mi profesor de ética, Don Fernando Velasco, “hay que respetar las ideas, no las opiniones”. Las personas están por encima.

En Rincón de la Victoria, hemos vivido una semana vibrante de opiniones cruzadas. El pasado miércoles la Vuelta Ciclista a Andalucía salía desde la Casa Fuerte Bezmiliana. La caravana ciclista llevaba toda su logística propia, incluídas las azafatas. David Bollero no desaprovechaba la ocasión y escribía en Arrinconados sobre lo inconveniente de que un gobierno tripartito de izquierdas, que fomenta las políticas de igualdad, subiera al escenario junto a las coloridas azafatas, y vehiculaba el artículo a través de la alcaldesa, Encarni Anaya.

Para unos el artículo en cuestión fue inoportuno -justo cuando todos celebrábamos la fiesta del deporte-, para otros no fueron las formas -con un fake, a través de una columna de opinión, en forma de noticia, que llamaba la atención con un titular falso que se aclaraba al final del mismo-, para otros fue un artículo incompleto; otros, sin embargo, vieron que ponía el dedo en la llaga, que se escribió justo en el momento adecuado, cuando más atención podía llamar, que devolvía a la agenda el debate de la mujer y la igualdad, que ponía las cosas en su sitio…

Que se escriba una columna de opinión, que se haga una tertulia en la radio, un foro en un muro de Facebook y que se haga con libertad y respeto, dice mucho más de la sociedad en la que vivimos que cualquier otro gesto político. Por supuesto que no hay que estar de acuerdo -les puedo asegurar que no estoy en muchas cosas de acuerdo con David Bollero con el que trabajo en la redacción de Así Es-, pero hay que aprender a debatir correctamente. Eso de que se puede conversar sin corregir las ideas incorrectas me parece no sólo peligroso sino deformante. Saber cuándo es necesario dudar y cuándo no es necesario es un signo de inteligencia.

Esta semana, en Rincón de la Victoria, hemos hablado de igualdad, de nepotismo, de infraestructuras, de dinero público, en las redes, en los medios, en la calle, y se ha hecho gracias a las propuestas de periodistas, entre todos, ciudadanos y políticos, y eso es bueno. A pesar de los trolles y de los que no entienden que las opiniones son opiniones, más allá de la polémica, de las heridas que se abren con las palabras, de los interpelados y zafadores, que esto ocurra, que ocurra el milagro del debate es  fantástico.

Debatir desde el respeto y la atención, desde la libertad, enfrentando ideas que sean demolibles o sustituidas, entendiendo que la opinión es la punta del iceberg del debate, y sabiendo que puedes perder, es alentador… Por ello, brindo porque esto ocurra, porque nunca ocurrió, al menos de esta manera antes en Rincón, y porque nos hace mejores. Estar o no estar en el debate ya te coloca en el debate. No hay escapatoria.

Debate en Radio Victoria, haz click para escucharlo.

Columna de David Bollero, haz click para leerla.

Columna de Kiko García, igual, click para leerla.

Un café con… Virginia Muñoz

18 Ene
Virginia Muñoz, actriz.

Virginia Muñoz, actriz.

Es nueva vecina de La Cala del Moral, viene a la entrevista en bici y bebe té con limón. A Virginia podemos verla ahora en el Teatro Alameda con la obra “En Ocasiones Veo a Umberto”.

– ¿Es nueva la bici? Eres muy moderna, ¿no?
– Eso me estoy dando cuenta yo ahora que todo el mundo va en bici… Qué va. La bici tiene 10 años. Es tan vieja que mi padre le ha tenido que cambiar todos los radios uno por uno.
– Dime, ¿por qué te hiciste actriz?
– Por casualidad… Porque yo quería ser una profesora de literatura… Quise hacer algún curso de teatro y alguien me dijo que salían las plazas de Arte Dramático y yo me dije: “pero… no, no quiero ser tan actriz, solo es un tallercillo…”, pero fui y me entrevisté con un profesor de la escuela y me enamoré de todo lo que me contó…
– Así que no eres la típica actriz que de pequeña hacían todos los papeles de la función del cole…
– No, yo quería ser profe de instituto e ir al instituto con una furgoneta roja. Ese era mi sueño.
– ¿Por qué una furgoneta roja?
– Porque me gustan mucho las furgonetas y porque quería ser una profe guay…
– O sea que eres una profe frustrada…
– No, tampoco, porque para hacer dramático me ha servido y además ya di clases particulares y me quitaron un poco el mono…
– Una vez me dijiste que los periodistas somos actores de primer curso…
– Claro, sí, porque en realidad al periodista le hace falta lo mismo que al actor pero se queda en un primer plano porque no lo necesita. En tu caso, en la radio sólo con tu voz tienes que conseguir lo mismo que yo con todo. Quizás no sea de primer curso pero lo parece. (Reímos).
– ¿Es verdad que una vez estuviste a punto de trabajar con Andreu Buenafuente?
– Trabajé un tiempo con El Terrat, así que le conocía de los pasillos, e hice una prueba con Andreu Buenafuente, y fue uno de los casting más divertidos que he hecho.
– Con El Terrat hiciste Palomitas…
– Sí, eran parodias de pelis… Pretty Woman, Grease…
– ¿Cuál es tu mejor trabajo? Sé que es una pregunta de periodista reguleras…
– Siempre respondo igual: el último. Siempre intento que el último tenga un poco de todo lo anterior.

(Escribo en Facebook: Un café con… Virginia Muñoz Jabato. Próximamente en Así Es. Nueva serie de entrevistas. Es luz y alegría y una sonrisa amplia y es mi amiga y ahora vecina y una superheroina, como Catwoman, y bebe té con un poco de limón…)

 
– Hablando del último, “En ocasiones veo a Umberto”, qué tal la experiencia…
– Superbien, está funcionan muy bien en todos los sentidos con el grupo, la preparación y con el resultado. La gente se va feliz del teatro y eso es guay.
– Claro, sí, pero actúas con amigos y con tu pareja… Es un regalo…
– En realidad, es un regalo pero ya tocaba, y tocaba en muchos sentidos, porque le tocaba a Álvaro también…, y te alegras mucho de que le pase a tu pareja y además formas parte…, y yo me he enamorado de este personaje.
– La última vez que entrevisté a Álvaro Carrero (Carrero para los amigos) me dijo que le había puesto especial atención a los papeles femeninos…
– Lo que nos dicen muchas mujeres al terminar es: “empezáis vosotras”. Siempre la comedia se asocia al hombre. Es un prejuicio y esta obra rompe con este prejuicio.
– Ahora que también haces monólogos, ¿por qué hay tan pocas mujeres en comedia?
– Como ya no tengo que ser políticamente correcta, y lo digo con conocimiento de causa, te diré que no se dan la mismas oportunidades a las mujeres cómicas porque no funciona igual, porque el público nos exige más.
– Y ahora eres vecina, ¿por qué has elegido La Cala?
– Porque se vive muy bien. Nos encontramos con esta casita y yo, cada día, me digo “pero esto qué es”. Estoy flipando con La Cala. La luz, la gente, todo…es muy gustoso.
– No será que Love is in the air, Lalala…
– Jajaja… Mira, ayer cogí la bici para ir a El Palo y me dije pero este camino “qué es…” Estoy descubriendo una zona que me está dejando muerta.
– Has actuado aquí con Caramala ¿Tú ya has tenido vinculación con Rincón de la Victoria?
– Mira, de muy chica yo cogía el petate y me iba a cualquier parte, y mi mejor amiga veraneaba aquí y yo me pasaba largas temporadas. Recuerdo la feria, las primeras salidas con niños, la discoteca de Rinconsol…, ya sabes.
– De cara a 2017…
– En febrero, estrenamos “Juez de Línea” en el Echegaray que dirijo con Álvaro Carrero, y que interpreta Miguel Guardiola, lo último de “Caramala” y un documental muy especial.
– Oye, para terminar: a los actores os encanta hablar de vosotros mismo…, viviendo con un actor cómo lleváis esto…, os estáis todo el rato peleando por hablar…
– No, en realidad no, porque hablamos mucho y nos entendemos mucho. Siempre estamos ideando.